El INTA avanza con un plan de retiros voluntarios para reducir hasta 1500 puestos
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) pondrá en marcha desde el 1° de abril un plan de retiros voluntarios que podría reducir su planta en hasta 1500 trabajadores, en el marco de una reestructuración orientada a disminuir el gasto y redefinir el funcionamiento del organismo.

La medida, aprobada por el consejo directivo, alcanza a personal permanente y transitorio con al menos tres años de antigüedad y menores de 65 años. El programa tendrá una vigencia inicial de 30 días, con posibilidad de extenderse por otros 15.
Actualmente, el INTA cuenta con más de 5700 agentes distribuidos en todo el país, y el objetivo oficial es reducir esa cifra a alrededor de 4000 trabajadores, lo que implicaría un recorte significativo en su estructura.
Desde el Gobierno nacional sostienen que la iniciativa busca construir un organismo más ágil y eficiente, en línea con una política más amplia de revisión del gasto en entidades descentralizadas.
Sin embargo, la decisión genera preocupación dentro del sector agropecuario y científico, ya que el INTA cumple un rol central en la investigación aplicada, la transferencia tecnológica y el acompañamiento a productores en todo el país.
La posible salida de personal especializado podría impactar en áreas clave como sanidad vegetal, manejo de cultivos, ganadería, suelos y adaptación al cambio climático, además de afectar la asistencia técnica en regiones donde el organismo tiene presencia estratégica.
En este contexto, el proceso abre un escenario de incertidumbre tanto para los trabajadores como para el sistema productivo, que depende en gran medida del conocimiento y la innovación que históricamente ha generado el INTA.
