El Gobierno planea terminar la Base Naval para el 2029

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La Base Naval Integrada de Ushuaia vuelve a ocupar un lugar central dentro de los planes estratégicos del Gobierno nacional para el Atlántico Sur. El Ejecutivo prevé incorporar en el Presupuesto 2027 una partida superior a los $300 mil millones destinada a reactivar el proyecto, con un cronograma que apunta a comenzar una nueva etapa de obras el 2 de enero del próximo año y tener operativa la infraestructura principal hacia fines de 2029.

El plan contempla que durante las próximas semanas sean lanzadas las primeras cinco licitaciones públicas. La prioridad estará puesta en la construcción del nuevo muelle y la infraestructura necesaria para que la Armada pueda operar desde la Península de Ushuaia con unidades que actualmente deben utilizar el puerto comercial.

La decisión implica además un cambio respecto del esquema inicialmente planteado para la obra. Mientras el proyecto iniciado en 2022 contemplaba una participación central de Tandanor, la nueva planificación establece que buena parte de los trabajos pendientes sean ejecutados mediante licitaciones.

Presti confirmó fondos nacionales para continuar el proyecto

El ministro de Defensa, Carlos Presti, recorrió este viernes el sector de la Península de Ushuaia donde se desarrollará la Base Naval Integrada. Durante la visita confirmó que el proyecto de Presupuesto 2027 contemplará recursos adicionales por más de $300 mil millones.

“Saldrán obviamente de los propios recursos del Estado. El gobierno a través del Presidente ha determinado que, manteniendo el equilibrio fiscal, los recursos están”, aseguró el funcionario.

La comitiva estuvo integrada además por el canciller Pablo Quirno; el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Marcelo Alejandro Dalle Nogare; y el jefe de la Armada Argentina, Juan Carlos Romay.

Uno de los puntos destacados durante la recorrida fue el origen de los recursos. Los funcionarios descartaron financiamiento extranjero para la construcción y señalaron que la infraestructura será desarrollada con fondos argentinos.

“Es una base de Argentina con sus propios recursos, un proyecto que está hace décadas y que ahora lo podemos empezar a ejecutar. Después, que se unan países que van a utilizar nuestra Base Naval Integrada en aspectos logísticos para su llegada a la Antártida es otro tema, pero hoy está concebida con una base argentina”, expresó Quirno.

El muelle será la primera gran prioridad

El proyecto fue dividido en seis grandes componentes. Además del muelle, incluye los obradores necesarios para sostener la construcción, una Unidad de Servicios Marítimos, un área destinada a logística antártica, la urbanización y provisión de servicios dentro del predio y, posteriormente, el traslado de la actual Base Naval Ushuaia junto con la construcción de viviendas para el personal.

El objetivo inmediato es avanzar sobre el nuevo frente de atraque. Actualmente, las instalaciones militares disponibles en Ushuaia no permiten recibir al rompehielos ARA Almirante Irízar ni a grandes buques logísticos, por lo que esas unidades deben recurrir al puerto comercial.

La estructura definitiva tendrá aproximadamente 585 metros. El cronograma proyecta completar durante los primeros 18 meses unos 240 metros, equivalentes a cerca del 40% del muelle. Esa primera sección permitiría comenzar a trasladar operaciones de las unidades pertenecientes a la División Patrullado Austral.

Para completar la totalidad del muelle se calcula un período de entre 30 y 36 meses. Paralelamente deberán avanzar las instalaciones vinculadas con la logística antártica, con la intención de alcanzar una etapa operativa hacia mediados o fines de 2029.

Un proyecto pensado desde hace más de medio siglo

La intención de trasladar y ampliar la infraestructura naval de Ushuaia no es reciente. Dentro de la Armada existen antecedentes de estudios realizados desde comienzos de la década de 1970 para desarrollar un nuevo puerto militar en la Península de Ushuaia, aunque durante décadas los planes no consiguieron materializarse.

En 2022, durante la administración de Alberto Fernández, el proyecto tomó nuevamente impulso y se avanzó con Tandanor para la instalación de infraestructura vinculada con la futura base. En ese momento también fue colocado un monolito en el sector previsto para el muelle.

Los trabajos sobre el terreno continuaron posteriormente y durante 2025 se completó una platea de hormigón. Ahora, el Gobierno busca iniciar una etapa de mayor escala mediante las licitaciones que comenzarán a publicarse antes de finalizar 2026.

“Puntualmente, el mandato que nos ha dado el Presidente es mostrar hechos, no palabras, y darle impulso a toda la construcción de esta capacidad. Hace 40 años que todos miran para otro lado y nadie la materializa”, afirmó Presti.

Ushuaia como centro logístico hacia la Antártida

La planificación nacional asigna a la futura base una función que trasciende las operaciones estrictamente militares. La intención es incrementar la capacidad logística argentina hacia la Antártida y aprovechar la ubicación geográfica de Ushuaia para brindar servicios vinculados con las campañas que diferentes países desarrollan en el continente blanco.

La ubicación fueguina representa una ventaja por las distancias de navegación hacia aguas antárticas y el Gobierno pretende desarrollar infraestructura capaz de competir con otros centros logísticos de la región, particularmente Punta Arenas, en Chile.

El programa también prevé intervenciones sobre la Base Antártica Petrel. Entre ellas aparece la ampliación de la pista para mejorar las operaciones de aeronaves Hércules C-130 y la incorporación de nuevos módulos habitacionales.

Si los plazos establecidos se cumplen, desde 2028 comenzaría progresivamente el traslado de instalaciones de la actual Base Naval Ushuaia hacia la Península. Para 2029, en tanto, está previsto iniciar la construcción de alrededor de 450 viviendas destinadas al personal.

La iniciativa coloca a Tierra del Fuego como una pieza fundamental dentro de la estrategia argentina para fortalecer su presencia en el Atlántico Sur, sostener los intereses nacionales sobre las Islas Malvinas y ampliar su capacidad logística y científica hacia la Antártida.