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El Gobierno nacional extiende la suspensión del ingreso de carne con hueso a la Patagonia

Buenos Aires, 11 de junio de 2025 – A pocos días del vencimiento del plazo original, el Gobierno nacional decidió extender por 60 días la prohibición para ingresar carne con hueso a la región patagónica desde zonas del país donde se vacuna contra la fiebre aftosa. La medida, publicada este miércoles en el Boletín Oficial mediante la Resolución 419 del Senasa, responde a la necesidad de esperar respuestas formales de países como Chile y miembros de la Unión Europea sobre posibles impactos comerciales o sanitarios.

Esta decisión llega tras la suspensión inicial dispuesta en marzo, cuando el Senasa había emitido la Resolución 180/2025 autorizando el ingreso de carne con y sin hueso desde regiones con vacunación. El cambio generó una fuerte reacción de los sectores productivos patagónicos, lo que llevó a la suspensión preventiva de la normativa, ahora extendida.

Desde el Gobierno explicaron que la prórroga permitirá dar tiempo a las consultas internacionales iniciadas con socios comerciales clave, ante la preocupación de que modificar el estatus sanitario de la Patagonia pueda afectar exportaciones, especialmente de carne ovina, o generar nuevas restricciones.

El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, confirmó que el diálogo con países compradores fue una demanda directa de los productores patagónicos, quienes temen que se comprometa la condición de libre de fiebre aftosa sin vacunación que mantiene la región desde hace más de dos décadas.

Entre los argumentos en contra del ingreso de carne con hueso, las entidades ganaderas del sur —como la Cámara de Frigoríficos Ovinos y Bovinos y distintas asociaciones rurales— alertaron que un cambio sin consensos puede representar una amenaza no solo sanitaria, sino también económica. “El retroceso en el estatus sanitario podría derivar en cierres de mercados y afectar directamente la viabilidad de explotaciones ganaderas en zonas de baja densidad”, advirtieron en un comunicado.

Otro punto de tensión ha sido la falta de diálogo previo. Productores criticaron que la medida inicial se haya anunciado sin haber realizado las gestiones diplomáticas necesarias, ni con el debido tiempo para analizar su impacto.

En paralelo, el Gobierno había argumentado que la flexibilización buscaba reducir el alto costo de la carne en la Patagonia, donde los precios superan ampliamente los del resto del país. Por ejemplo, mientras en Buenos Aires un kilo de asado se comercializaba a $8.200 en marzo, en el Alto Valle se ofrecía por encima de los $20.000, según relevamientos.

Cabe recordar que desde 2001, tras un rebrote de fiebre aftosa, la Patagonia fue separada sanitariamente del resto del país. Esto implicó una estricta regulación del tránsito de animales y productos cárnicos, manteniendo a la región libre de aftosa sin vacunación, un estatus que ha permitido acceder a mercados internacionales exigentes.

En lo inmediato, las autoridades afirmaron que seguirán esperando confirmaciones de los organismos sanitarios de países aliados. Mientras tanto, el ingreso de carne con hueso a la Patagonia continuará restringido, en una decisión que busca equilibrar intereses económicos, sanitarios y políticos en un contexto de tensiones crecientes.

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