El Gobierno nacional brindó nuevas precisiones sobre la futura Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra que tendrá un costo estimado de entre 400 y 500 millones de dólares y cuya finalización está proyectada para 2029. El complejo contará con un muelle de 585 metros y tendrá funciones militares, logísticas, antárticas y también capacidad para operaciones comerciales y civiles.
El vocero presidencial Adrián Ravier vinculó directamente el proyecto con la estrategia argentina en el Atlántico Sur y ratificó la posición nacional respecto del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Un punto estratégico en el Atlántico Sur
Durante la conferencia de prensa de este martes en Casa Rosada, Ravier aseguró que la infraestructura permitirá reforzar la presencia argentina en una zona considerada estratégica.
“Va a incorporar diversas funciones logísticas relevantes. Será un punto estratégico para la proyección argentina al Atlántico Sur que permitirá vigilar y controlar mejor nuestros recursos naturales y nuestra soberanía”, sostuvo.
La futura base también tendrá entre sus funciones brindar soporte a las operaciones argentinas en la Antártida. “También brindará apoyo y logística desplegada en la Antártida”, agregó el portavoz presidencial.
En materia de defensa, Ravier indicó que el esquema estará acompañado por capacidades aéreas como los aviones de vigilancia marítima Lockheed P-3 Orion y los F-16 adquiridos por Argentina a Dinamarca. “Va a proveer al país de protección naval y aérea”, afirmó.
Un muelle de 585 metros y obras desde 2027
La construcción se realizará por etapas durante un período estimado de entre 30 y 36 meses. El inicio de la primera fase está previsto para comienzos de 2027 y uno de los componentes centrales será el nuevo muelle de 585 metros.
La planificación oficial contempla que, dentro de los primeros 18 meses, pueda estar construido aproximadamente el 40% de esa infraestructura. Los primeros 240 metros quedarían preparados para recibir a las embarcaciones pertenecientes a la División de Patrullado Austral del Área Naval Austral, que actualmente utilizan el muelle auxiliar ubicado frente a la Base Naval en el centro de Ushuaia.
El proyecto también contempla un edificio destinado a servicios marítimos y la urbanización integral del predio. Esto requerirá extender redes de agua, electricidad, gas y conectividad hacia un sector que actualmente no dispone de todos esos servicios.
También tendrá actividad comercial y civil
El Gobierno nacional sostiene que la nueva infraestructura no tendrá exclusivamente funciones militares. El proyecto incorpora muelles comerciales y civiles con la intención de ampliar la capacidad portuaria existente en Ushuaia.
“Contará con muelles comerciales y civiles que desarrollarán una región en donde hoy los buques sufren demoras para amarrar debido a la falta de capacidad”, explicó Ravier.
El vocero agregó que la infraestructura tendrá además un papel relacionado con la protección de objetivos considerados estratégicos en el sur argentino, entre los que mencionó a Vaca Muerta.
Nación asegura que la financiará con recursos propios
El proyecto recibió una reasignación de aproximadamente 142 millones de dólares del Presupuesto nacional, mientras que el desembolso total necesario para completar la obra se ubicaría entre los 400 y los 500 millones de dólares.
El canciller Pablo Quirno aseguró que la construcción será financiada por Argentina y descartó la participación extranjera en el esquema informado hasta el momento. “Es una base que está haciendo la Argentina con sus propios recursos”, señaló.
Quirno sostuvo además que se trata de una iniciativa proyectada desde hace décadas que ahora comenzará a ejecutarse. El presidente Javier Milei instruyó al ministro de Economía, Luis Caputo, para que la Base Naval Integrada tenga prioridad dentro del Presupuesto 2027.
El viernes pasado, Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, recorrieron el sector de Ushuaia donde se desarrollará el complejo. Con el comienzo de las obras previsto para 2027 y un horizonte de finalización en 2029, el Gobierno busca convertir a la nueva base en una pieza central de la presencia argentina en el Atlántico Sur y de la logística hacia la Antártida.

