El Gobierno nacional descartó recurrir a aportes económicos de otros países, incluido Estados Unidos, para avanzar con la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia. La administración de Javier Milei sostiene que el proyecto será financiado con recursos argentinos y ya dispuso una primera asignación presupuestaria destinada a comenzar las obras.
La definición busca despejar uno de los principales interrogantes surgidos después de la cadena nacional en la que Milei volvió a colocar a Malvinas y al Atlántico Sur en el centro de la agenda. En los últimos días también se habrían intensificado los contactos con la administración estadounidense de Donald Trump, aunque desde Nación diferencian una eventual cooperación entre fuerzas de cualquier participación económica en la infraestructura fueguina.
“Cualquier base naval del mundo necesita y usa colaboración”, señalaron fuentes oficiales, pero remarcaron que esa relación no implicará financiamiento extranjero.
Nación asegura que utilizará fondos propios
La construcción de la Base Naval Integrada había sido anunciada durante la presidencia de Alberto Fernández en 2022. Ahora, la administración Milei pretende reactivar el proyecto y comenzar una nueva etapa de ejecución, aunque todavía quedan por conocerse detalles sobre los plazos, las características definitivas y el esquema completo de financiamiento.
Desde el Gobierno sostienen que los recursos serán nacionales. “Va a ser sin dudas con fondos propios”, afirmaron desde Casa Rosada, mientras preparan una explicación más detallada que estaría a cargo del ministro de Defensa, Carlos Presti.
El costo total todavía no aparece cerrado. Dentro del oficialismo se mencionan estimaciones que parten de los USD 300 millones y que podrían elevarse hasta USD 400 millones o USD 500 millones, dependiendo de las características finales del proyecto.
La magnitud de esas cifras abre interrogantes sobre cómo se completará la obra, especialmente dentro de una administración que mantiene como uno de sus principales objetivos económicos el equilibrio fiscal.
Una primera partida para las obras en Tierra del Fuego
El primer respaldo presupuestario concreto quedó establecido mediante el DNU 867/26, publicado en el Boletín Oficial. La norma contempla un refuerzo de partidas para el área de Defensa y destina $114.732 millones en adelantos a proveedores y contratistas de largo plazo, recursos que estarían dirigidos mayoritariamente a las obras de la Base Naval Integrada de Tierra del Fuego.
Ese desembolso constituye solamente una primera etapa frente al costo proyectado para completar toda la infraestructura.
La intención oficial es comenzar a materializar un proyecto que lleva varios años en discusión. Desde el Gobierno remarcan que, a diferencia de anuncios anteriores, esta vez pretenden avanzar concretamente con la construcción.
Estados Unidos no aportaría dinero para la construcción
Las posibles vinculaciones de Estados Unidos con la futura base generaron cuestionamientos políticos debido a los antecedentes de los últimos años. En abril de 2024, Milei estuvo en Ushuaia durante la visita de la entonces jefa del Comando Sur estadounidense, Laura Richardson, ocasión en la que volvió a impulsar públicamente el proyecto.
Desde entonces, diferentes sectores políticos plantearon interrogantes respecto de una eventual participación norteamericana en la infraestructura militar ubicada en Tierra del Fuego.
Ante esas versiones, funcionarios nacionales aseguran ahora que no habrá aportes económicos provenientes de Washington ni de ningún otro Estado. “Es Argentina”, sostuvo una fuente del Gobierno al referirse al carácter que tendrá el proyecto.
La postura oficial busca diferenciar la cooperación internacional que habitualmente mantienen las fuerzas armadas del financiamiento y control de una instalación estratégica en el extremo sur del país.
Punta Arenas aparece como referencia
Dentro del Gobierno observan como modelo la infraestructura existente en Punta Arenas, Chile, debido a los servicios que ofrece y a su ubicación estratégica vinculada con la actividad antártica.
La aspiración oficial es que Ushuaia pueda desarrollar capacidades similares e incluso superiores. La ubicación fueguina resulta estratégica por su cercanía con la Antártida, el Atlántico Sur y las rutas marítimas de la región.
La futura base apunta a concentrar capacidades actualmente dispersas y fortalecer la presencia logística y naval argentina en el extremo austral.
Presti deberá explicar cómo continuará el financiamiento
El ministro de Defensa, Carlos Presti, tendrá la tarea de brindar mayores precisiones sobre el esquema económico y las características de la obra. Hasta el momento, el Gobierno confirmó la primera asignación de recursos, pero todavía resta conocer cómo se financiarán las siguientes etapas hasta alcanzar el monto total necesario.
La discusión sobre los fondos aparece además en un escenario político atravesado por el incremento presupuestario dispuesto para Defensa y para la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
Desde Casa Rosada vinculan esos refuerzos con una estrategia de fortalecimiento de la seguridad y la defensa nacional en el Atlántico Sur. Sin embargo, mientras el Gobierno anticipa que dará explicaciones públicas sobre los recursos destinados a la Base Naval Integrada, no prevé brindar el mismo nivel de detalle respecto de los fondos reservados asignados al organismo de inteligencia.
En el caso de Ushuaia, la posición que busca instalar Nación es concreta: pese a la cooperación que pueda existir con otros países, la construcción de la Base Naval Integrada será financiada con recursos argentinos y, según aseguran desde el Gobierno, no contará con aportes económicos de Estados Unidos ni de otras potencias.

