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El empleo registrado cayó más de 124 mil puestos en un año y se profundiza el deterioro laboral

Según datos oficiales, la pérdida de trabajo formal se acentuó desde fines de 2023. Crece el empleo independiente, pero no alcanza a compensar la caída.

El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de deterioro, con una fuerte caída del empleo registrado y un avance de formas de trabajo más precarias. De acuerdo a datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, en el último año se perdieron 124.735 puestos formales, lo que representa una baja interanual del 1,2%.

Si se amplía el análisis desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, la contracción alcanza los 322.412 empleos, equivalente a una caída del 3,1%, reflejando un impacto sostenido en el nivel de ocupación.

El ajuste golpeó con mayor fuerza al empleo asalariado privado, que registró una pérdida de 94.198 puestos (-1,5%). Le siguieron el sector público, con 29.372 trabajadores menos (-0,9%), y el trabajo en casas particulares, que también evidenció una retracción.

En paralelo, se profundiza la reducción del entramado productivo. Solo en enero se registró la baja de 1.632 empleadores, lo que equivale a unas 77 empresas menos por día hábil. Desde fines de 2023, el total de firmas que dejaron de operar asciende a 24.240.

A nivel sectorial, la industria manufacturera y el comercio encabezan las caídas en el empleo, mientras que otras actividades como minería e intermediación financiera también presentan retrocesos. En contraste, sectores como la construcción y la pesca muestran leves repuntes, aunque insuficientes para revertir la tendencia general.

Frente a este escenario, crece el trabajo independiente, especialmente bajo la modalidad de monotributo, que sumó más de 93.000 nuevos inscriptos. Sin embargo, este aumento no logra compensar la pérdida de empleo formal.

La situación se complejiza con el avance de la informalidad, que alcanzó el 43% hacia fines de 2025, afectando principalmente a jóvenes y mujeres.

En materia salarial, los ingresos también reflejan un deterioro. Si bien el promedio mostró una leve mejora, la mediana salarial cayó un 2,5% en términos reales, evidenciando una mayor desigualdad en la distribución de ingresos. Incluso sectores clave, como el comercio, registraron pérdidas en su poder adquisitivo.

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