Una nueva conexión marítima entre Punta Arenas y las islas Malvinas comenzaría a funcionar durante los primeros días de diciembre, con el objetivo de transportar alimentos, combustibles y materiales hacia el archipiélago. La iniciativa, impulsada por una empresa naviera chilena, abre un nuevo escenario comercial en el Atlántico Sur y genera cuestionamientos en Argentina por su posible vinculación con la actividad petrolera que se proyecta desarrollar en aguas cercanas a las islas.
El abastecimiento de las islas Malvinas podría experimentar un cambio significativo antes de finalizar el año, a partir de la incorporación de una ruta marítima directa desde el sur de Chile. El servicio será realizado por el buque Danstar, de bandera chilena, que actualmente atraviesa una etapa de preparación para comenzar a operar entre Punta Arenas y Puerto Argentino.
La embarcación partió esta semana desde Valparaíso con destino a la Región de Magallanes. Antes de iniciar sus viajes comerciales, deberá ingresar a los astilleros de la Armada de Chile, conocidos como ASMAR, donde será acondicionada para desarrollar operaciones en las condiciones marítimas del extremo austral.
La empresa Easter Island Logistics, responsable de la operación, proyecta realizar el primer viaje hacia las Malvinas a más tardar durante los primeros días de diciembre. De concretarse, se establecerá una alternativa de abastecimiento más cercana al archipiélago, con una conexión directa desde territorio chileno.
Una ruta más corta para abastecer a las islas
El Danstar cuenta con 72 metros de eslora y una capacidad de carga aproximada de 1.389 toneladas. Su operación estará destinada al traslado de mercaderías esenciales, entre ellas alimentos, gas licuado, materiales para la construcción y maquinaria.
El recorrido previsto entre Punta Arenas y las Malvinas comprende aproximadamente 900 kilómetros, con un tiempo estimado de navegación de dos días y medio. Esta distancia representa una reducción considerable respecto del circuito marítimo que actualmente conecta al archipiélago con Montevideo, Uruguay, cuyo trayecto ronda los 2.000 kilómetros.
La incorporación del nuevo corredor permitiría acortar los tiempos de traslado y establecer una conexión logística más próxima a las islas. Además, podría fortalecer la participación de Punta Arenas como punto de abastecimiento comercial para las operaciones que se desarrollan en el Atlántico Sur.
Sin embargo, el alcance de esta iniciativa trasciende el transporte de productos, debido a la sensibilidad política y estratégica que representa cualquier nueva actividad comercial vinculada con las Malvinas.
Preocupación por el posible vínculo con la explotación petrolera
Uno de los principales interrogantes planteados desde Argentina está relacionado con el eventual aprovechamiento de esta conexión marítima para actividades asociadas al proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte.
La iniciativa hidrocarburífera, impulsada en aguas cuya soberanía reclama Argentina, mantiene abierta una controversia por la explotación de recursos naturales sin autorización de las autoridades argentinas.
En ese contexto, la posibilidad de que una nueva ruta comercial contribuya directa o indirectamente al desarrollo de actividades petroleras constituye un punto de preocupación, especialmente por sus implicancias económicas y estratégicas para Tierra del Fuego y el Atlántico Sur.
No obstante, hasta el momento, la información difundida sobre el servicio del Danstar señala que su función estará vinculada principalmente al transporte de mercaderías y elementos necesarios para el abastecimiento de las islas.
Diferencias en Chile por la nueva conexión marítima
La puesta en marcha del corredor también generó distintas posiciones entre autoridades de la Región de Magallanes.
El gobernador regional, Mauricio Flies, solicitó la intervención preventiva de la Cancillería chilena para evitar que las diferencias con Argentina puedan derivar en algún incidente durante las operaciones marítimas.
Por su parte, el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, manifestó una postura favorable al desarrollo de la ruta y reclamó que el Gobierno chileno adopte una posición más firme frente a los cuestionamientos. Según sostuvo, la conexión comercial no representa una violación de los tratados internacionales.
Las diferencias reflejan la importancia económica que podría adquirir el servicio para el sur de Chile, pero también las implicancias diplomáticas que supone establecer una conexión permanente con un territorio cuya soberanía continúa en disputa.
La posición argentina ante el inicio de las operaciones
Desde el Gobierno argentino, el canciller Pablo Quirno había señalado a mediados de octubre que no existía intención de detener la navegación del buque chileno.
Sin embargo, el desarrollo de nuevas conexiones comerciales con las Malvinas vuelve a colocar en discusión el alcance de las actividades económicas que se realizan en el archipiélago y su eventual relación con proyectos de explotación de recursos naturales.
Para Tierra del Fuego, la cuestión adquiere especial relevancia por tratarse de un territorio que integra la provincia conforme a la legislación argentina y cuya soberanía es reclamada históricamente por el país.
Con el Danstar en proceso de acondicionamiento y el primer viaje previsto para diciembre, la nueva ruta entre Punta Arenas y Puerto Argentino se perfila como un cambio importante en el abastecimiento de las islas, mientras permanece abierta la atención diplomática sobre sus posibles consecuencias en el Atlántico Sur.

