El auge de la propina digital transforma la experiencia de pago en Tierra del Fuego
En el marco de la transformación digital en el sector servicios, Tierra del Fuego se destaca como una de las regiones con mayor adopción de la propina electrónica. La nueva modalidad, que permite reconocer el buen servicio de forma automática al momento de pagar, ha cambiado la experiencia en restaurantes, hoteles e incluso estaciones de servicio.
La implementación de este sistema se consolidó con la entrada en vigor del Decreto de Necesidad y Urgencia 731/2024, que oficializó la opción de añadir un porcentaje extra al total de la cuenta. Desde el 14 de noviembre de 2024, los dispositivos de cobro ofrecen varias alternativas para que el cliente elija la cantidad que desea aportar, eliminando el uso del efectivo y simplificando el proceso.
Un cambio relevante en el mecanismo de liquidación fue adoptado a partir del 13 de marzo, permitiendo que los fondos correspondientes a las propinas sean acreditados en la cuenta del comercio un dÃa hábil después del pago. Esta mejora ha sido muy valorada por los trabajadores, que ahora pueden disponer de sus ingresos de manera más ágil.
Estudios recientes, como el realizado por Fiserv, muestran que durante el perÃodo estival –entre diciembre y febrero– se observa una marcada preferencia por el uso de tarjetas de crédito en estas transacciones, representando el 60% de los pagos. En contraste, el 40% restante se realiza mediante tarjetas de débito. Los datos indican que, en promedio, las propinas suman alrededor del 12% del total de la cuenta en operaciones con crédito y cerca del 10% en aquellas con débito, lo que se traduce en montos aproximados de 10.200 y 6.000 pesos respectivamente.
El sector gastronómico es el principal beneficiario de esta tendencia, concentrando casi el 95% de las transacciones digitales. Este fenómeno evidencia la importancia del reconocimiento al servicio en ambientes donde la interacción directa con los clientes es determinante para la calidad del servicio.
Cabe destacar que la adaptación a esta nueva normativa ha requerido que los comercios actualicen sus sistemas en un plazo de 90 dÃas. Mientras algunos establecimientos han integrado rápidamente la tecnologÃa, otros continúan en proceso de transición, lo que sugiere una adopción progresiva que varÃa según la inversión y la infraestructura de cada región.
