Dos fueguinos remarán 950 kilómetros por la Antártida para ayudar al CAAD

Compartir esta nota

Una expedición de aproximadamente 950 kilómetros en kayak por aguas antárticas tendrá como protagonistas a Diego Linares y Javier Siede, quienes se preparan para afrontar uno de los desafíos más exigentes de sus trayectorias deportivas. La iniciativa, denominada Antártida Infinita, busca visibilizar el autismo, promover la inclusión de las personas con discapacidad y recaudar fondos para acompañar la construcción del edificio del Centro de Actividades Alternativas para Personas con Discapacidad (CAAD) de Ushuaia.

El proyecto tiene previsto comenzar en enero de 2027 y contempla unir las bases antárticas Esperanza y San Martín, atravesando el círculo polar antártico. El recorrido está inspirado en la histórica expedición que Gustavo Giró realizó en 1962 junto al Ejército Argentino, aunque en esta oportunidad los protagonistas intentarán completar el trayecto utilizando kayaks.

Durante una entrevista radial, Linares explicó que la idea surgió mientras trabajaba como guía de kayak en embarcaciones de expedición que visitan la Antártida. En ese lugar comprendió que podía aprovechar la magnitud de un desafío deportivo para transmitir un mensaje que considera fundamental para la sociedad.

Una expedición inspirada en su hijo Arnau

La motivación de Linares tiene una historia personal. Su hijo Arnau tiene autismo severo no verbal y asiste al CAAD de Ushuaia, una institución que acompaña a personas con discapacidad y sus familias.

A partir de su experiencia como padre, el deportista decidió transformar su pasión por las expediciones en una herramienta para promover una mayor aceptación de la diversidad. Su intención es que la travesía permita generar conciencia sobre las dificultades que atraviesan muchas familias y contribuya a modificar la mirada social sobre la discapacidad.

Linares explicó que no pretende abordar el tema desde una perspectiva académica o científica, sino desde su propia experiencia y mediante una actividad que forma parte de su vida.

La propuesta también busca dejar un resultado concreto en Ushuaia. Por ese motivo, una de las metas principales será reunir recursos económicos para colaborar con el edificio que el CAAD se encuentra construyendo, vinculando el desafío antártico con una necesidad de la comunidad.

La travesía comenzaría el 2 de enero y podría durar hasta 50 días

Los deportistas tienen previsto estar preparados para partir desde Ushuaia el 2 de enero de 2027, aunque la fecha definitiva dependerá de las condiciones meteorológicas. El primer tramo consistirá en atravesar el pasaje de Drake a bordo del velero Kogstad, bajo el mando del capitán Mickey Porco Fischer.

El cruce podría demandar entre cuatro y cinco días, siempre que el clima permita navegar con seguridad. Una vez en la Antártida, comenzará el desafío principal, que contempla 23 etapas de remo efectivo y distancias diarias de entre 30 y 50 kilómetros.

La planificación incluye jornadas de espera por condiciones meteorológicas adversas, por lo que estiman que la expedición completa, desde la partida hasta el regreso a Ushuaia, demandará entre 45 y 50 días.

A diferencia de experiencias anteriores, los kayakistas pretenden desarrollar el recorrido con la mayor autonomía posible. La idea es avanzar por el oeste de la península antártica, establecer campamentos durante el trayecto y reservar la intervención de la embarcación de apoyo para situaciones de emergencia o circunstancias inevitables.

Entrenan en el canal Beagle para enfrentar condiciones extremas

Mientras avanzan con los preparativos, Linares y Siede realizan entrenamientos intensivos en las aguas del canal Beagle. Las jornadas incluyen recorridos de larga distancia en kayak y preparación física en gimnasio, con el objetivo de alcanzar la resistencia necesaria para sostener varias semanas de navegación.

Ambos cuentan con experiencia en expediciones complejas, entre ellas una travesía al cabo de Hornos, donde enfrentaron grandes olas y condiciones de navegación exigentes.

Linares recordó que aquella experiencia les permitió comprobar que la preparación mental resulta tan importante como la resistencia física. En la Antártida deberán enfrentar temperaturas bajas, cambios meteorológicos y extensas jornadas de esfuerzo.

Una de las ventajas que identifican para el nuevo desafío es la cantidad de horas de luz disponibles durante el verano antártico. Esta condición permitiría distribuir los recorridos diarios con mayor flexibilidad, especialmente cuando deban completar distancias cercanas a los 50 kilómetros.

Convocan a la comunidad fueguina para financiar el proyecto

Aunque la preparación deportiva avanza, la expedición todavía necesita reunir fondos para afrontar los costos de equipamiento y logística. Uno de los gastos más importantes corresponde a la embarcación que acompañará a los kayakistas durante el recorrido.

Linares explicó que inicialmente buscaron apoyo entre grandes corporaciones, pero posteriormente modificaron su estrategia para convocar directamente a la comunidad y a empresas locales interesadas en colaborar.

Entre las alternativas previstas se encuentran donaciones, bonos contribución y la venta de calcomanías de Antártida Infinita. Además, mencionó el acompañamiento de firmas fueguinas que comenzaron a involucrarse en la iniciativa.

La recaudación tendrá dos objetivos diferenciados: financiar los gastos necesarios para concretar la expedición y reunir aportes destinados al CAAD de Ushuaia.

Quienes deseen colaborar directamente con la institución pueden hacerlo mediante el alias CAD-USH, informado por Linares durante la entrevista. Por otra parte, los responsables de Antártida Infinita anunciaron que próximamente darán a conocer los datos para recibir contribuciones destinadas a la logística del viaje.

El desafío despertó interés internacional

La repercusión del proyecto comenzó a superar las fronteras argentinas. Linares reveló que recibió contactos desde Corea para participar de una telemaratón prevista para el 2 de abril, vinculada con la concientización sobre el autismo.

Según explicó, ya mantuvo reuniones con los organizadores, quienes manifestaron interés en difundir la expedición y el mensaje que busca transmitir. Esta posibilidad podría ampliar considerablemente el alcance de la iniciativa y permitir que la historia llegue a públicos de otros países.

Para Linares, la discapacidad es una realidad que atraviesa a familias de diferentes sectores sociales y nacionalidades. Por eso considera que una expedición de estas características puede contribuir a generar sensibilidad y promover una mayor inclusión.

Con la fecha de partida cada vez más cerca, los dos deportistas continúan sumando kilómetros de entrenamiento y buscando el acompañamiento de la comunidad. El desafío será completar una travesía de enorme exigencia física, pero también conseguir que ese esfuerzo se transforme en un aporte concreto para el CAAD y las personas con discapacidad de Ushuaia.