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Detectar a tiempo una enfermedad cardíaca hereditaria silenciosa: señales clave y cómo anticiparlas


Expertos advierten que ciertas enfermedades del corazón de origen genético pueden pasar desapercibidas durante años y recomiendan medidas para identificar factores de riesgo antes de que se agrave la condición.

Algunas enfermedades cardiovasculares hereditarias no muestran síntomas evidentes en sus etapas iniciales, lo que dificulta su detección temprana y puede representar un peligro serio para la salud. Una de las más frecuentes es la miocardiopatía hipertrófica, en la cual el músculo cardíaco se engrosa y se vuelve más rígido, afectando el flujo sanguíneo y elevando el riesgo de complicaciones graves como arritmias, insuficiencia cardíaca e incluso muerte súbita, especialmente en personas que parecen sanas.

Este trastorno hereditario, estimado en 1 de cada 500 personas en todo el mundo, puede no manifestar síntomas durante muchos años. Aunque quienes tienen un familiar directo afectado tienen mayor probabilidad de desarrollarlo, la presencia de ciertos genes no garantiza el diagnóstico de la enfermedad, según especialistas consultados.

Entre los síntomas que eventualmente pueden aparecer están fatiga, dificultad para respirar, dolor en el pecho, desmayos o hinchazón en pies y tobillos, aunque estos signos pueden variar y muchas personas no los experimentan en las etapas iniciales.

El diagnóstico de la miocardiopatía hipertrófica puede ser complicado porque los métodos tradicionales, como ecografías cardíacas estándar, no siempre detectan la afección en personas sin signos clínicos claros. Por eso, los expertos destacan la importancia de realizar chequeos regulares con un cardiólogo, especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedades cardíacas.

Recientemente, investigaciones de equipos científicos internacionales han impulsado el uso de análisis de sangre específicos, que miden biomarcadores asociados a la sobrecarga del corazón. Estos estudios pueden ayudar a identificar a quienes están en mayor riesgo y orientar tratamientos personalizados antes de que aparezcan síntomas graves.

Además de la vigilancia médica, mantener hábitos saludables como actividad física regular, controles de presión y colesterol, y consultas periódicas con profesionales de la salud cardiovascular son recomendaciones habituales para reducir el riesgo y manejar la condición de manera proactiva.

Detectar estas enfermedades con antelación puede marcar una diferencia significativa en la salud a largo plazo, al permitir estrategias de prevención y cuidados adaptados al perfil de riesgo de cada paciente.

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