Un seguimiento satelital realizado sobre elefantes marinos juveniles permitió reconstruir extensos desplazamientos desde el sector chileno de Tierra del Fuego hacia diferentes puntos de la Patagonia y el Atlántico argentino. Uno de los ejemplares llegó a recorrer 16.417 kilómetros durante casi diez meses.
La investigación siguió a ocho machos juveniles de elefante marino del sur que fueron marcados en bahía Jackson, en la isla Grande de Tierra del Fuego. Cuatro de los dispositivos aportaron información suficiente para reconstruir recorridos completos y conocer con mayor precisión cómo utilizan el Estrecho de Magallanes, los fiordos patagónicos y las aguas abiertas.
Del extremo fueguino hasta el Atlántico argentino
Los animales no siguieron un único patrón. Mientras algunos se desplazaron hacia el norte por la costa chilena, otros atravesaron el Estrecho de Magallanes y continuaron hacia el Atlántico, utilizando sectores de la plataforma continental argentina.
Uno de los juveniles permaneció durante 141 días en los fiordos del sur de Chile antes de cruzar hacia el Atlántico. Posteriormente recorrió la plataforma argentina hasta alcanzar una playa ubicada aproximadamente 100 kilómetros al sur de Península Valdés.
Los registros aportan además nuevos elementos para comprender la relación entre los ejemplares presentes en Tierra del Fuego y las colonias ubicadas sobre el litoral atlántico. El Estrecho de Magallanes aparece como uno de los corredores naturales utilizados para conectar ambos sectores.
Un ejemplar recorrió más de 16 mil kilómetros
La mayor distancia registrada correspondió a un macho juvenil que acumuló 16.417 kilómetros. Cerca de la mitad de su tiempo permaneció dentro del sistema de fiordos de la Patagonia chilena, aunque también realizó cinco incursiones hacia aguas abiertas.
Algunas de esas salidas lo llevaron hasta aproximadamente 600 kilómetros de la costa y sobre sectores oceánicos con profundidades de entre 3.000 y 4.000 metros.
Los datos permitieron comprobar que los fiordos y canales patagónicos no son utilizados únicamente como lugares de tránsito. También constituyen espacios importantes para la alimentación de los elefantes marinos.
Más de la mitad de los registros fueron en aguas interiores
En conjunto, los cuatro ejemplares con seguimientos completos atravesaron cuatro ecorregiones marinas chilenas. El 61% de las posiciones obtenidas mediante los dispositivos satelitales correspondió a aguas interiores, principalmente canales y fiordos, mientras que el 39% restante se registró en zonas profundas.
Más del 28% de las ubicaciones estuvo dentro de áreas marinas protegidas. Al mismo tiempo, los recorridos permitieron identificar otros sectores frecuentemente utilizados por los animales que actualmente quedan fuera de esos espacios de conservación.
Una población que creció en Tierra del Fuego
Bahía Jackson se encuentra dentro del Parque Karukinka y del área protegida del Seno Almirantazgo. Los primeros nacimientos de elefantes marinos fueron registrados allí a comienzos de los años 2000 y, desde entonces, la presencia de la especie mostró un crecimiento.
Durante la temporada 2024-2025 fueron contabilizados 240 ejemplares y 37 crías, el mayor registro informado para ese sector.
Los investigadores consideran que este crecimiento podría estar relacionado con una recolonización de territorios utilizados históricamente por la especie. La información obtenida permitirá, además, conocer mejor cuáles son los corredores y zonas de alimentación que requieren seguimiento a ambos lados de la frontera.

