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Desbordes de arroyos y anegamientos en Ushuaia por intensas lluvias y deshielo

Una inusual crecida de ríos y arroyos —alimentada por intensas precipitaciones, fuertes ráfagas de viento y el deshielo acelerado— generó escenas de preocupación durante el fin de semana en distintos sectores de Ushuaia, donde varias familias debieron ser asistidas por el anegamiento de sus viviendas y terrenos.

El caso más crítico se registró en el arroyo Buena Esperanza, que a la altura de la planta potabilizadora se desbordó, provocando el ingreso de agua y barro en propiedades próximas. Desde las primeras horas del domingo, equipos de la Municipalidad de Ushuaia desplegaron maquinaria y personal en el lugar, en un trabajo coordinado con la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios (DPOSS), Bomberos Voluntarios y Defensa Civil Municipal.

El jefe de Gabinete, Sebastián Iriarte, destacó “la importancia de actuar de manera conjunta entre todas las áreas municipales, provinciales y las fuerzas de emergencia para brindar una respuesta rápida y eficiente”, y remarcó que el monitoreo continuará activo mientras persistan las condiciones meteorológicas adversas.

Asistencia y monitoreo permanente

La situación también afectó otros puntos de la capital fueguina, con crecidas en los arroyos que corren paralelos a las calles Marcos Zar y Yaganes, además de complicaciones en la zona baja de Damiana Fique, en dirección a Fuegia Basket, donde se dispusieron bombas de desagote y personal técnico para controlar los desbordes.

Por su parte, la secretaria de Planificación e Inversión Pública, Belén Borgna, informó que “todo el equipo técnico y operativo está desplegado, evaluando la evolución del fenómeno y priorizando la asistencia a los vecinos afectados”.
Asimismo, instó a la comunidad a evitar arrojar residuos fuera de los días y horarios de recolección, recordando que “la basura obstruye los desagües y agrava las consecuencias cuando se producen lluvias intensas como las de estos días”.

Un fenómeno poco habitual

El evento meteorológico —que no se registraba con esta magnitud desde hace muchos años— coincidió con un fin de semana de lluvias persistentes, elevación de la temperatura y vientos intensos que provocaron además la caída de árboles en distintos sectores.

En el sector conocido como “El Choconcito”, la cascada natural que suele descender con calma mostraba una imagen inusual: una gran masa de agua arremolinada que sobrepasaba su cauce, reflejo del impacto que el temporal dejó en toda la ciudad.

Según el pronóstico meteorológico, no se prevén lluvias para los próximos días, lo que podría favorecer la normalización paulatina de la situación registrada durante el fin de semana.

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