Alejandro Alonso llegó a la Patagonia siendo muy joven, pasó por distintos trabajos, perdió su primer negocio y hasta encontró en la producción de lechuga una manera de volver a empezar. Décadas después, desarrolló en Tierra del Fuego un esquema que conecta la producción ganadera directamente con la comercialización de carne y que actualmente incluye cinco carnicerías y dos feedlots. Texto pegado
Su estructura productiva se reparte entre Río Grande y Gaiman, en Chubut. La decisión de trabajar en dos puntos separados por miles de kilómetros responde, entre otras razones, a las condiciones climáticas fueguinas y al costo que implica transportar alimento para los animales hasta la isla. Actualmente, entre ambos establecimientos concentra alrededor de 5.000 cabezas. Texto pegado
Una primera carnicería que terminó mal
Alonso nació en 1961 en Pasteur, provincia de Buenos Aires, y estudió en una escuela agraria. A los 18 años se trasladó hacia el sur y comenzó trabajando en Río Gallegos, donde tuvo sus primeros contactos con la actividad ovina. Más adelante pasó por un frigorífico y descubrió allí el negocio de la carne. Texto pegado
La experiencia, sin embargo, no garantizó el éxito inmediato. Abrió su primera carnicería en Ushuaia y terminó fundiéndose. Según relató, conocía el manejo de la carne, pero todavía no dominaba la parte comercial y administrativa necesaria para sostener el emprendimiento.
Después de aquella caída se instaló en Río Grande y recurrió a algo que había aprendido durante sus estudios: producir en una huerta. Alquiló dos hectáreas y comenzó con lechugas hasta alcanzar, algunos años después, cerca de 9.000 metros cubiertos de producción. También destacó el papel de su esposa Alejandra en el ordenamiento económico del proyecto. Texto pegado
Volvió a apostar por la carne y comenzó a crecer
En 1997 apareció una segunda oportunidad. Alonso alquiló un espacio dentro de una verdulería y volvió a instalar una carnicería. El negocio funcionó y seis meses después pudo comprar el lugar.
El crecimiento generó, además, un desafío inesperado: determinados cortes económicos quedaban sin salida suficiente en el barrio donde estaba instalado. La solución fue abrir otro comercio en el centro de Río Grande, donde esos productos tenían mayor demanda. Después llegaron una tercera sucursal, una cuarta y finalmente una quinta. Texto pegado
De vender carne a engordar sus propios animales
Con las carnicerías funcionando, Alonso decidió avanzar hacia otra etapa: producir parte de los animales que posteriormente comercializaría. Buscaba tener mayor control sobre la disponibilidad de carne y reducir la dependencia de una logística particularmente compleja en Tierra del Fuego.
El cruce del Estrecho y las distancias condicionan el abastecimiento. El viento o la niebla pueden retrasar los camiones justamente cuando aumenta la demanda, mientras que trasladar carne desde aproximadamente 1.800 kilómetros también incrementa los costos. “Yo quería depender de mí”, resumió. Texto pegado
Actualmente compra alrededor de 1.500 novillos de 300 kilos y faena unos 600 animales por mes. En Gaiman mantiene aproximadamente 1.900 animales, mientras que en Río Grande cuenta con unos 3.600, además de alrededor de 200 vacas. Texto pegado
El invierno fueguino y una experiencia que terminó en lágrimas
Mantener un feedlot en Tierra del Fuego implica desafíos que van mucho más allá de alimentar el ganado. Alonso necesita transportar balanceado desde Tornquist y forraje proveniente de los valles de Trelew y Río Negro. Para atravesar el invierno acumula aproximadamente un millón de kilos de alimento en galpones. Texto pegado
El frío representa uno de los principales problemas. Los terneros más pequeños son trasladados hacia Gaiman porque las bajas temperaturas fueguinas aumentan considerablemente los riesgos.
Alonso recordó particularmente lo sucedido durante el invierno de 2024, cuando llegó a registrar una mortandad del 10% entre animales de menor peso. “Entré al corral y me largué a llorar”, contó al describir las dificultades que tuvieron incluso para mantener el suministro de agua en los bebederos. Texto pegado
La apuesta por Ushuaia, los hoteles y los cruceros
Hace más de una década comenzó además a colocar su producción en Ushuaia. El ingreso no fue sencillo porque, según relató, existía preferencia por la denominada “carne blanquita” proveniente del norte del país.
Con el paso de los años logró ingresar a nuevos mercados y actualmente parte de la producción tiene como destino hoteles y embarcaciones turísticas. Alonso considera que el crecimiento de esa demanda vinculada al turismo representa una oportunidad para continuar desarrollando el negocio. Texto pegado
Para atender ese segmento también avanzó con infraestructura destinada a cámaras y desposte, lo que permite entregar productos envasados al vacío y preparados específicamente para hoteles y barcos. Texto pegado
El cambio que observa en el campo fueguino
Desde su experiencia como comprador y productor, Alonso también advierte una transformación dentro de la ganadería de Tierra del Fuego: el crecimiento del bovino frente a las dificultades que enfrenta la producción ovina.
Entre las razones menciona especialmente el impacto del perro asilvestrado sobre las ovejas. Según explicó, ese fenómeno fue desplazando la actividad ovina hacia sectores de la isla donde las características del terreno ofrecen mejores condiciones de protección.
Al mismo tiempo, destacó que el crecimiento bovino está acompañado por inversiones en genética, instalaciones, inseminación y mejoramiento de los campos. Texto pegado
La historia empresarial de Alonso quedó así marcada por varios comienzos: desde aquella primera carnicería que terminó cerrando hasta un modelo que hoy combina producción, engorde, comercialización y abastecimiento gastronómico. “Lo que no tenemos es miedo. Avanzamos. Nos hemos equivocado, sí, pero vamos para adelante”, sintetizó.

