Cuatro de cada diez docentes llegan a los 40 años sin alcanzar la titularidad

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La estabilidad laboral continúa siendo una meta que para miles de docentes argentinos demora buena parte de su trayectoria profesional. Un nuevo relevamiento determinó que, entre los educadores de 40 a 49 años, el 39% todavía no consiguió un cargo titular, mientras que el 61% ya alcanzó esa condición.

El panorama es aún más marcado durante los primeros años de trabajo. Entre los docentes menores de 25 años, el 52% se desempeña como suplente y la titularización aparece, en promedio, recién después de aproximadamente 15 años de actividad frente al aula. Los puestos directivos, en tanto, se concentran principalmente alrededor de los 50 años.

Los datos forman parte del informe “La trayectoria profesional docente en Argentina”, elaborado por Argentinos por la Educación. El estudio analizó los estatutos de las 24 jurisdicciones, los sistemas previsionales provinciales, información de la Encuesta Permanente de Hogares y los cuestionarios complementarios correspondientes a las pruebas Aprender 2025.

Uno de los puntos centrales del trabajo es la falta de alternativas para crecer dentro de la profesión sin dejar la enseñanza directa. En gran parte del país, el esquema tradicional continúa basado en una carrera vertical, donde avanzar implica pasar del aula hacia cargos de conducción o supervisión. Cecilia Veleda, coautora del informe, sostuvo que existen experiencias provinciales que podrían ser evaluadas antes de avanzar con cambios generales y consideró que hay “modos intermedios de salir del ‘empate conservador’ entre gobiernos y sindicatos”.

La situación también presenta fuertes diferencias entre provincias. Argentina no posee una única carrera docente, sino 24 regímenes distintos, con criterios propios para el ingreso, la acumulación de puntaje, las capacitaciones y los ascensos. Muchos de los estatutos tienen varias décadas de vigencia: nueve fueron originados entre los años 50 y 60, tres durante los 70, siete en los 80, dos en los 90 y solamente tres surgieron desde el año 2000, aunque posteriormente recibieron modificaciones.

La antigüedad continúa teniendo un peso decisivo en el recorrido profesional. Anabella Díaz, profesora de Lengua y Literatura y formadora docente, señaló que “la progresión profesional docente descansa principalmente en la antigüedad” y consideró necesario “acortar el camino a la estabilidad” para quienes deciden permanecer enseñando. En la misma línea, Martín Salvetti planteó que el sistema necesita generar incentivos y ofrecer posibilidades concretas de crecimiento sin que los docentes tengan que abandonar el aula.

El informe también muestra que los ingresos aumentan conforme avanza la trayectoria laboral. Tomando como referencia a los trabajadores de entre 18 y 24 años, los salarios son 42% superiores entre quienes tienen de 25 a 34 años y alcanzan su nivel máximo entre los 45 y 54 años, cuando se ubican un 93% por encima del primer grupo. Bruno Videla advirtió, sin embargo, que el esquema puede llevar a algunos docentes a incrementar fuertemente su carga laboral durante los últimos años para intentar mejorar sus futuros haberes jubilatorios.

Otro dato relevante es la fuerte presencia femenina en las aulas de nivel primario. De acuerdo con los cuestionarios de Aprender 2025, el 89,5% de quienes enseñan en sexto grado son mujeres y apenas el 10,5% son varones. Además, el 95,6% realizó su formación inicial en institutos superiores docentes, mientras que apenas el 2,7% se formó en universidades. Frente a este escenario, los especialistas plantean la necesidad de revisar la organización de la carrera, acelerar el acceso a empleos estables y generar nuevas oportunidades profesionales para quienes deciden continuar frente al aula.