La industria textil de Tierra del Fuego atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, con cierres de establecimientos, reducción del empleo y empresas que continúan trabajando en condiciones cada vez más complejas. El presidente de la Cámara Fueguina de la Industria Nacional (CAFIN), Marcelo Garófalo, advirtió que actualmente permanecen activas apenas cuatro plantas de las once que llegaron a formar parte del entramado productivo provincial.
En declaraciones a FM Origen, el empresario describió un escenario atravesado por múltiples dificultades que se potencian entre sí. Entre ellas mencionó la caída del consumo, el avance de productos importados, la pérdida de competitividad y la incertidumbre vinculada con las condiciones jurídicas y económicas que enfrenta el sector.
La reducción de la actividad también tuvo consecuencias directas sobre el mercado laboral. Garófalo recordó que las empresas confeccionistas llegaron a emplear aproximadamente a 950 trabajadores, una cifra que actualmente se encuentra muy lejos de aquellos niveles debido al cierre de establecimientos y a la disminución de los volúmenes de producción.
“Cerraron más de la mitad de las empresas”, resumió el titular de CAFIN al dimensionar el deterioro que atravesó la actividad durante los últimos años.
Las compañías que lograron continuar abiertas tampoco quedaron al margen de las dificultades. Según explicó Garófalo, varias mantienen sus operaciones con márgenes extremadamente reducidos e incluso afrontando períodos deficitarios mientras esperan una recuperación de las condiciones comerciales.
“La están peleando”, sostuvo al referirse a las fábricas que todavía conservan actividad en Tierra del Fuego.
Uno de los principales obstáculos es el debilitamiento del mercado interno. Productos fabricados en la provincia, entre ellos sábanas, acolchados y otras manufacturas textiles, enfrentan una demanda mucho menor y, al mismo tiempo, una mayor presencia de artículos provenientes del exterior.
A esa combinación se agrega la discusión en torno al régimen industrial fueguino y las decisiones adoptadas desde el Gobierno nacional respecto de determinadas compañías del sector. Algunas firmas lograron mantener sus operaciones mediante medidas judiciales, situación que también incrementó la incertidumbre sobre el futuro de la actividad.
Desde CAFIN consideran que cualquier modificación del esquema productivo debe contemplar necesariamente la continuidad de las empresas y de sus trabajadores.
“Si hay necesidad de una reconversión, que se haga, pero con las empresas adentro”, planteó Garófalo, quien pidió evitar que un eventual proceso de transformación industrial termine profundizando la desaparición de fábricas.
El dirigente reconoció que la industria fueguina atravesó diferentes períodos de crisis a lo largo de su historia, pero señaló que el momento actual presenta una característica particularmente preocupante: el sector ya había sufrido un fuerte achicamiento antes de enfrentar las dificultades actuales.
Por ese motivo, una nueva contracción encuentra a la actividad con menos empresas, menor cantidad de trabajadores y una capacidad productiva sensiblemente reducida respecto de años anteriores.
CAFIN intenta mantener abiertas las vías de diálogo con Nación para encontrar herramientas que permitan sostener la producción. Sin embargo, Garófalo manifestó preocupación por la falta de definiciones y por el tiempo que transcurre sin soluciones de fondo.
Con solamente cuatro establecimientos funcionando de los once que tuvo el sector, el panorama textil se convirtió en uno de los indicadores más preocupantes de la situación industrial fueguina. Las empresas que permanecen en actividad intentan conservar sus puestos laborales mientras enfrentan menor consumo, mayor competencia importada y un escenario de incertidumbre sobre las condiciones futuras de producción.

