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Crisis médica en el Hospital de Río Grande: se redujo a la mitad el personal en ginecología

La falta de médicos se convirtió en uno de los principales problemas que enfrenta el Hospital Regional de Río Grande. Alejandro Treitel, jefe del área Materno Infantil, advirtió que el desgaste del personal y la falta de incentivos están provocando un éxodo sostenido de profesionales. “En ginecología éramos 14 hace poco más de un año. Hoy quedamos seis, y cinco hacen guardias”, señaló.

La situación impacta directamente en la atención a la comunidad. Servicios como neonatología no tienen jefatura, pediatría carece de reemplazo mientras su jefa está de licencia, y oftalmología dejó de funcionar por falta total de especialistas. En simultáneo, la demanda no se detiene: los centros municipales siguen derivando pacientes al hospital, aunque el sistema está saturado y no logra absorberlos.

Treitel describe una realidad compleja: extensas jornadas laborales, falta de cobertura y sueldos que no compensan la carga. “Una guardia de 24 horas se paga 100 mil pesos. Por esa plata, alguien arregla una heladera y no sabemos si terminó el secundario. Nosotros cargamos con vidas”, remarcó.

Las instalaciones también reflejan el deterioro. La maternidad lleva un año sin ser reparada tras un colapso estructural. Los pasillos fríos y con ventanas rotas obligan a circular por fuera del edificio en pleno invierno. “Prometieron que estaríamos tres meses así, y seguimos esperando”, denunció.

Uno de los mayores desafíos es la retención del personal. A pesar de intentos por atraer médicos con jornadas parciales y mejoras salariales, los resultados han sido nulos. “No se presentó nadie y, en cambio, se fueron dos ginecólogos más. El privado los atrae con mejores condiciones y menor carga horaria. En el CEMEP hay 15 ginecólogos; acá, apenas seis”, ejemplificó.

La falta de respuesta institucional agrava la crisis. Aunque hay diálogo con el Ministerio de Salud, Treitel asegura que las decisiones se frenan por razones presupuestarias. También lamentó la escasa acción sindical frente al deterioro edilicio y laboral: “Los gremios mandaron notas cuando se cayó la maternidad… y se cayó igual”, apuntó.

Para el profesional, la raíz del problema es clara: “No es que no haya turnos. No hay médicos”. Y advierte que si la fuga de profesionales continúa, se perderán servicios que podrían tardar años en recuperarse. “No somos estatales, somos médicos que trabajan para el Estado. Y esto no se arregla con discursos”, sentenció.

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