Crisis en Tolhuin: cerraron más de 30 comercios y las ventas se desplomaron
El comercio de Tolhuin atraviesa uno de sus momentos más críticos. La fuerte retracción del consumo, la disminución del turismo interno y el aumento de los costos provocaron una caída del 60% en la actividad respecto del mismo período del año pasado.
El presidente de la Cámara de Comercio local, Manuel Barrientos, advirtió que más de 30 establecimientos ya bajaron definitivamente sus persianas, aunque consideró que el número real podría ser superior. La situación adquiere una dimensión mayor por tratarse de una ciudad de entre 6.000 y 7.000 habitantes.
En declaraciones al programa Buscando el Equilibrio, por Radio Provincia, Barrientos explicó que la crisis alcanza a todos los sectores. “Todos los comercios nos estamos achicando, aguantando hasta donde podemos”, expresó. Para reducir gastos, numerosos propietarios prescindieron de trabajadores y comenzaron a sostener sus negocios con la colaboración de familiares.
La economía de Tolhuin depende en gran medida de los visitantes que llegan desde Río Grande y Ushuaia durante los fines de semana. Sin embargo, ese movimiento ya no genera el mismo nivel de ingresos. Muchas personas viajan únicamente para revisar sus viviendas y llevan alimentos y otros productos comprados en sus ciudades de origen.
“La gente que viene ya no sale a comer o compra acá. Viene con la vianda y con las cosas preparadas para pasar el fin de semana”, describió Barrientos. Esta nueva modalidad afecta directamente a restaurantes, almacenes, cafeterías, hosterías, cabañas y comercios de distintos rubros.
El panorama también es complejo para los alojamientos turísticos. Según el dirigente, uno de los establecimientos funciona actualmente con apenas un 10% de ocupación y debe afrontar alrededor de 2,5 millones de pesos mensuales solamente en concepto de gas. A esa cifra se agregan las facturas de electricidad y agua, los salarios y los gastos de mantenimiento.
Barrientos sostuvo que la falta de capacidad de consumo genera un efecto en cadena sobre toda la economía local. Con menos visitantes y menores ventas, los negocios reducen sus estructuras, se pierden puestos de trabajo y disminuye todavía más la circulación de dinero dentro de la ciudad.
Para el representante comercial, la ecuación se volvió prácticamente imposible de sostener. “Imaginate el movimiento que tenés que generar para aguantar esos costos. Es insostenible”, concluyó.

