Crisis en el centro penitenciario: Investigación judicial tras la fuga de dos reclusos
La fuga de dos internos, identificados como Cristian Acosta y Daniel Vera, ha encendido las alarmas en el sistema penitenciario de Ushuaia, donde se han detectado serias fallas en la vigilancia y el control. Tras recapturar rápidamente a ambos reclusos, se inició de inmediato una investigación judicial y administrativa para determinar las responsabilidades de quienes estaban a cargo de la seguridad.
Diversos indicios señalan que se cometieron omisiones críticas en los protocolos de custodia. En particular, se evidenció que el centro de monitoreo no había detectado que, días antes, uno de los detenidos manipuló una cámara de seguridad, desactivando la visibilidad sobre la puerta de emergencia, situación que facilitó el escape al forzarla en el momento oportuno.
Asimismo, se han identificado errores en los controles rutinarios: durante el recuento nocturno del sábado no se notó que los internos habían dejado pertenencias debajo de sus camas, y se observó de forma inusual que la comida asignada no fue consumida ni alterada durante la noche anterior, lo que ha llevado a cuestionar la eficacia de los procedimientos internos.
Como respuesta inmediata, la jefatura del Servicio Penitenciario decidió apartar a dos oficiales y a dos responsables de la guardia para iniciar un sumario administrativo. Paralelamente, el Juzgado de Instrucción 3 ha ordenado el secuestro de los teléfonos celulares del personal involucrado, con el objetivo de investigar una posible colaboración o planificación que pudiera haber favorecido el suceso.
En un esfuerzo por contener la situación, los internos recapturados han sido trasladados a la Unidad de Detención 1 de Río Grande, y se ha anunciado el traslado de una docena de reclusos al nuevo Anexo de esa localidad, en un intento por mitigar la sobrepoblación en la Alcaidía Central de Ushuaia.
