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Crisis en Blanco Nieve: “La empresa brilla por su ausencia” y los trabajadores cumplen 25 días dentro de la planta

La secretaria general de SOIVA, Marcela Cárdenas, sostuvo que las y los trabajadores de la fábrica Blanco Nieve atraviesan una situación extrema tras el cierre repentino de la planta y la falta total de respuestas de la empresa. Según relató, el grupo cumple 25 días dentro de las instalaciones para evitar un posible vaciamiento y poder resguardar la maquinaria, mientras intenta sobrevivir mediante ferias y ventas autogestivas.

No nos quedó otra, la empresa brilla por su ausencia”, afirmó al recordar que en la audiencia del miércoles pasado el abogado de la firma “literal, vino a decir que no tenía ninguna directiva de la empresa”. Frente a la deuda salarial —parte de septiembre y la totalidad de octubre— y a las indemnizaciones adeudadas, la respuesta fue nula. “La empresa no va a pagar lo que nos debe”, aseguró.

Ante la falta de avances administrativos, explicó que “ya se declinó la vía” y que cada trabajador deberá iniciar su reclamo por vía judicial: “Están hablando de tres años y medio como mínimo”. Esta perspectiva, dijo, provoca frustración y enojo: “Produce indignación, rabia, bronca e impotencia. Tendríamos que tener nuestro dinero para afrontar lo que viene”.

Cárdenas afirmó que el empresario “se está quedando con nuestra plata” y que ni siquiera se responsabilizó por el telegrama de despido enviado el 31 de octubre: “Ni siquiera se hace cargo del telegrama que nos envió”.

Respecto a la permanencia dentro de la planta, señaló que el grupo mantiene una decisión firme: “Seguimos resguardando y cuidando la maquinaria para evitar un vaciamiento”. Confirmó además que ninguna autoridad de la empresa se presentó en estos 25 días: “De la empresa absolutamente nadie”.

La dirigente explicó que la subsistencia diaria depende hoy de la autogestión: “Necesitamos sobrevivir porque las cuentas nos sobrepasaron. Hacemos pan casero, pastafrola, tortas, facturas, lo que podamos elaborar. También hay compañeras que venden perfumes, cremas, ropa, verduras fresquitas de la huerta. Todo lo que se pueda convertir en dinero para poner algo en la olla de la casa”.

El impacto de la situación alcanza a muchas más personas que las 32 desvinculadas de la planta. Cárdenas advirtió que hay personal tercerizado que también quedó afectado. “Se expande por los trabajos tercerizados. Hablamos de más de 200 familias. Es incomprensible que nadie se haga eco. El trabajador queda vulnerable y desprotegido”.

Finalmente, reafirmó que la permanencia en la fábrica continuará: “Estamos presentes, firmes, acompañándonos codo a codo. Vamos a seguir cuidando la maquinaria”.

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