Crece la preocupación en Tierra del Fuego por los ataques de perros asilvestrados al ganado ovino
Productores rurales y autoridades advirtieron sobre el grave impacto que generan las jaurías de perros asilvestrados en los campos del sur de Tierra del Fuego, donde miles de ovejas y corderos son afectados cada año durante la temporada de parición. Según registros oficiales del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Magallanes, el 82% de los animales atacados entre 2012 y 2025 fueron víctimas de perros y no de depredadores nativos.

El problema afecta especialmente a establecimientos ganaderos ubicados en el sector sur de la isla, donde los ataques provocan la muerte de animales, abandono de crías y fuertes pérdidas económicas para los productores.
Juan García, administrador de la estancia Teraike, explicó que las jaurías recorren amplias zonas rurales y regresan constantemente a los campos. “Es un problema permanente: pérdida de animales, corderos abandonados y ovejas mordidas. También afecta a fauna nativa como guanacos”, sostuvo.
De acuerdo con los datos del SAG, entre 2012 y 2025 se registraron 170 denuncias por ataques de carnívoros al ganado en la región de Magallanes. En el 72% de los casos se identificó a perros como responsables. Sobre un total de 4.950 animales afectados, el 82% correspondió a daños ocasionados por perros asilvestrados.
Uno de los episodios más graves ocurrió en 2015 en la estancia Timaukel, donde una jauría mató 650 ovinos en un solo ataque. Ese año fue el de mayor impacto registrado, con 984 animales afectados.
Tierra del Fuego concentra la mayor parte de los casos documentados. Según el relevamiento, 73 de los 122 ataques registrados en toda la región ocurrieron en territorio fueguino, dejando un saldo de 3.284 animales afectados.
Los productores sostienen que las cifras oficiales representan solo una parte del problema, ya que muchos ataques no se denuncian y existen pérdidas indirectas difíciles de cuantificar, especialmente durante las pariciones.
García estimó que en algunos sectores la tasa de supervivencia de corderos cayó del 80% esperado a apenas un 50%. “De 6.000 ovejas deberíamos obtener unos 5.000 corderos, pero apenas llegamos a 2.500. Las pérdidas son enormes”, afirmó.
Además del impacto directo en el campo, explicó que muchos animales llegan a frigorífico con mordeduras ocultas bajo la lana, lo que provoca decomisos parciales o totales de la carne.
Desde la Asociación de Ganaderos de Tierra del Fuego, su presidente Juan Tafra señaló que el problema se agravó en los últimos años y cuestionó la falta de políticas concretas para abordar la situación.
“El diagnóstico ya está hecho, pero no existe una estrategia clara. Muchos de estos perros provienen del abandono y la tenencia irresponsable en centros urbanos”, indicó.
Autoridades del área de Agricultura reconocieron la complejidad del fenómeno y diferenciaron a los perros callejeros de las poblaciones asilvestradas que viven desde hace generaciones en estado salvaje.
Actualmente, uno de los principales obstáculos es el vacío normativo existente. Desde 2015, tras modificaciones en la legislación chilena, el SAG dejó de tener facultades para intervenir sobre perros bravíos en áreas rurales, mientras que los municipios tienen limitaciones operativas para actuar en campos alejados.
La problemática también se replica del lado argentino de la isla. Estudios recientes estiman que existen entre 600 y 1.000 perros asilvestrados en Tierra del Fuego argentina y advierten sobre el crecimiento sostenido del impacto sobre la producción ovina.
