Crearon una «rodillera para dedos» con impresión 3D y terminó en manos del Dibu Martínez
Lo que comenzó como una solución casera para enfrentar las frecuentes lesiones que sufrían practicando deporte terminó llegando hasta la Selección argentina. Francisco Francesch y Leandro Ramírez, dos amigos marplatenses, desarrollaron un protector para dedos mediante impresión 3D que fue solicitado por el cuerpo médico del seleccionado antes de un Mundial para ser utilizado por el arquero Emiliano «Dibu» Martínez.

La historia nació de una necesidad compartida. Ambos practican básquet y artes marciales, disciplinas en las que las lesiones en los dedos son habituales. Cansados de depender de cintas y vendajes, decidieron buscar una alternativa que brindara protección sin limitar el movimiento.
A comienzos de este año iniciaron un proceso de desarrollo basado en prueba y error. Durante varios meses diseñaron distintos prototipos y los probaron sobre ellos mismos hasta obtener el resultado que buscaban.
«Empezamos a hacer prototipos usándonos a nosotros mismos como ratas de laboratorio hasta que llegamos a lo que inventamos», contó Francesch.
El producto consiste en una pieza flexible fabricada mediante impresión 3D que actúa como una férula móvil. Sus creadores la describen de una forma sencilla: una especie de «rodillera para dedos» que evita que las articulaciones se doblen hacia atrás o hacia los costados durante la práctica deportiva, sin impedir el movimiento natural de la mano.
La idea comenzó a tomar forma luego de numerosas lesiones sufridas durante entrenamientos y competencias.
«Nos hemos lesionado mucho los dedos por pelotazos o por el contacto en las artes marciales. En cierto momento, cansados de gastar en cinta, que es lo que se suele usar, dijimos: ‘Hagamos algún reemplazo, intentemos hacer algo a ver si lo podemos solucionar'», explicó.
Mientras Ramírez continuaba sus estudios de Arquitectura, Francesch decidió dejar su trabajo en el rubro inmobiliario para dedicarse de lleno al emprendimiento.
Poco después de lanzar el producto, recibieron un llamado inesperado. El cuerpo médico de la Selección argentina necesitaba contar con esos protectores antes del viaje al Mundial y se comunicó con ellos para conseguirlos. Así, un desarrollo nacido de la experiencia de dos amigos marplatenses terminó llegando al seleccionado nacional.
