Comercios de Río Grande recurren al crédito ante la caída de las ventas

Compartir esta nota

La retracción del consumo está empujando a un número creciente de comercios de Río Grande a endeudarse para sostener sus actividades, cumplir con proveedores y abonar salarios. La situación fue advertida por el presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción, José Luis “Gigi” Iglesias.

En declaraciones a FM del Pueblo, el dirigente describió un panorama marcado por ingresos insuficientes y obligaciones que fueron asumidas cuando las expectativas económicas eran diferentes. “Muchos comercios recurren al crédito para cubrir diferencias de caja, afrontar compromisos y pagar salarios. Esto es la adecuación a la falta de ventas”, explicó.

Iglesias sostuvo que el origen del problema se encuentra en la fuerte reducción del movimiento comercial. “Nadie vende nada”, expresó al resumir el escenario que atraviesan los distintos rubros de la ciudad.

Según indicó, algunos establecimientos registran una disminución real cercana al 30% en comparación con el año anterior, incluso después de considerar el efecto de la inflación. Esta pérdida de ingresos dificulta afrontar gastos fijos y compromisos financieros.

El titular de la Cámara explicó que el endeudamiento también puede deteriorar la calificación crediticia de los comerciantes. Cuando un solicitante pasa de las categorías iniciales a niveles de mayor riesgo, debe utilizar herramientas financieras más costosas, con plazos más reducidos y condiciones menos favorables.

Frente a ese escenario, Iglesias propuso reorganizar las obligaciones acumuladas mediante líneas de financiamiento accesibles. “Lo que hay que hacer es una reconfiguración de toda la deuda que tiene uno y pasar hacia un crédito blando”, señaló.

El dirigente diferenció el problema de las empresas del endeudamiento familiar a través de tarjetas y sistemas de financiación no bancaria. Cuestionó especialmente las alternativas que aplican tasas superiores al 100%, a las que calificó como “prohibitivas”.

“Es una locura que no se compadece con nada”, afirmó. También alertó que, bajo esas condiciones, una obligación puede aumentar rápidamente hasta transformarse en una suma imposible de pagar. Por ese motivo, consideró necesario implementar mecanismos que permitan ordenar las deudas antes de que las personas o los comercios queden excluidos del sistema financiero.

Iglesias anticipó que la debilidad del consumo podría continuar y obligará al sector privado a ajustar su estructura a una realidad económica más restrictiva. “Uno se tiene que adecuar a las nuevas circunstancias, porque no hay otra. No sería lógico pretender milagros, porque no existen”, manifestó.

Finalmente, relacionó las dificultades del comercio con el deterioro del mercado laboral y de la economía de Río Grande. De acuerdo con las cifras mencionadas durante la entrevista, alrededor de 3.100 personas habrían salido del circuito comercial formal y declarado de la ciudad en el transcurso de un año.