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Colombia elige presidente en un balotaje marcado por la seguridad y la polarización política

Colombia celebrará este domingo la segunda vuelta presidencial en un clima de fuerte tensión política y bajo estrictas medidas de seguridad. Más de 41 millones de ciudadanos están habilitados para votar entre dos proyectos de país contrapuestos: el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella y el senador Iván Cepeda, referente del oficialismo y heredero político del presidente Gustavo Petro.

La mayoría de las encuestas difundidas en los últimos días ubican a De la Espriella como favorito para quedarse con la presidencia, con ventajas que oscilan entre tres y siete puntos porcentuales. El dirigente, respaldado públicamente por sectores cercanos al expresidente estadounidense Donald Trump, obtuvo cerca del 43% de los votos en la primera vuelta realizada el 31 de mayo, frente al 40% alcanzado por Cepeda.

El próximo mandatario asumirá el 7 de agosto para gobernar durante el período 2026-2030, ya que la Constitución colombiana impide la reelección presidencial consecutiva y deja fuera de competencia a Gustavo Petro.

La elección se desarrolla en medio de una compleja situación de seguridad. El país enfrenta desde hace años conflictos vinculados a grupos armados ilegales, narcotráfico y organizaciones criminales. Según datos oficiales, alrededor de 27.000 hombres armados operan actualmente en distintas regiones del territorio colombiano, disputando áreas de influencia y control.

Ante este escenario, las autoridades prevén un amplio despliegue de fuerzas de seguridad similar al de la primera vuelta, cuando más de 248.000 efectivos entre policías y militares participaron del operativo electoral.

La violencia será uno de los principales desafíos que deberá afrontar el próximo presidente, junto con la situación económica y fiscal del país. Colombia enfrenta un déficit fiscal cercano al 7% del Producto Bruto Interno y dificultades en el sistema de salud que se han profundizado durante los últimos años.

Los candidatos representan propuestas claramente diferenciadas. De la Espriella, apodado “El Tigre”, se presenta como un dirigente liberal en materia económica y defensor de políticas de seguridad inspiradas en el modelo aplicado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele. Entre sus principales propuestas figuran el endurecimiento de la lucha contra el crimen organizado, operaciones militares contra grupos armados ilegales y la construcción de grandes complejos penitenciarios.

Por su parte, Cepeda sostiene una plataforma alineada con las políticas impulsadas por Petro, con una mayor intervención estatal en la economía, programas sociales y una estrategia de diálogo con sectores armados para avanzar en procesos de pacificación.

Analistas políticos consideran que el candidato de ultraderecha llega fortalecido al balotaje no solo por su desempeño en la primera vuelta, sino también por el respaldo recibido de otros sectores opositores. La candidata Paloma Valencia, referente de la derecha tradicional y tercera más votada en la elección inicial, manifestó públicamente su apoyo a De la Espriella.

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