Dos recientes pronunciamientos de la Justicia italiana volvieron a poner en el centro de la escena el reclamo de miles de descendientes de italianos que encontraron obstáculos para obtener el reconocimiento de la ciudadanía por iure sanguinis.

La novedad más relevante es la Sentencia 24045/2026 de las Secciones Unidas de la Corte Suprema de Casación, que resolvió una cuestión vinculada al denominado “minor issue”. El tribunal estableció que un menor nacido en el extranjero que adquirió desde su nacimiento la ciudadanía italiana por descendencia y otra ciudadanía por ius soli conserva la ciudadanía italiana aunque su progenitor italiano se haya naturalizado extranjero durante su minoría de edad, salvo que posteriormente haya renunciado a ella al alcanzar la mayoría de edad.
El fallo representa un cambio importante respecto de criterios administrativos que habían generado dificultades para determinados descendientes. De hecho, el Consulado General de Italia en Toronto informó que, tras la sentencia, reinició el análisis de expedientes de ciudadanía por descendencia que habían quedado suspendidos por la cuestión del “minor issue”.
¿A quiénes puede alcanzar?
Según explicó la abogada cordobesa Mónica Restagno, el nuevo criterio resulta especialmente relevante para familias en las que un antepasado italiano se naturalizó extranjero cuando sus hijos todavía eran menores de edad, en situaciones vinculadas con la antigua Ley 555 de 1912.
La Corte de Casación sostuvo que, bajo las condiciones analizadas en la sentencia, esa naturalización no produjo automáticamente la interrupción de la transmisión de la ciudadanía italiana al menor.
Esto puede resultar de interés para descendientes que habían visto cuestionada su línea de transmisión por situaciones de este tipo. Sin embargo, cada árbol genealógico y cada expediente deben analizarse individualmente.
La nueva normativa y el debate judicial
El caso también se relaciona con la reforma italiana de 2025, que introdujo el artículo 3-bis de la Ley 91/1992 y restringió el reconocimiento de ciudadanía para determinados nacidos en el extranjero que poseen otra nacionalidad.
En abril de 2026, la Corte Constitucional italiana consideró no fundada una de las principales objeciones planteadas contra esa normativa, aunque posteriormente elevó a la Corte de Justicia de la Unión Europea otra cuestión relacionada con el alcance de las nuevas restricciones.
Por eso, el escenario actual combina nuevas restricciones para algunos casos con una interpretación favorable en materia de “minor issue”.
¿Qué pueden hacer quienes se consideran alcanzados?
Restagno recomendó que quienes entiendan que su caso podría estar comprendido en el nuevo criterio realicen una evaluación jurídica individual y documenten correctamente toda la línea de descendencia y las naturalizaciones involucradas.
Como medida de resguardo, la especialista aconsejó además comunicar formalmente la situación al consulado italiano correspondiente, conservando copia de la presentación y de la documentación enviada.
La sentencia 24045/2026 ya está produciendo efectos concretos: consulados italianos comenzaron a revisar nuevamente expedientes afectados por el denominado “minor issue”.
Una nueva oportunidad, pero caso por caso
El fallo de la Corte de Casación no significa que todos los descendientes de italianos tengan automáticamente reconocida la ciudadanía. Su alcance depende de que la situación familiar reúna las condiciones establecidas por la sentencia y de la normativa aplicable a cada caso.
Pero para quienes habían quedado fuera del reconocimiento debido a una naturalización del antepasado italiano durante la minoría de edad de sus hijos, el nuevo criterio judicial abre una vía que hasta hace poco parecía cerrada.

