Cierre de año con datos económicos más alentadores: inflación y riesgo país en descenso, brotes verdes en el consumo y avances legislativos
El 2025 termina con señales positivas en varias variables macroeconómicas y financieras, con la inflación y el riesgo país en baja, una leve recuperación del consumo y la sanción de leyes clave que podrían allanar el camino para regresar a los mercados internacionales en 2026.

El balance económico de fin de año muestra una serie de indicadores que parecen confirmar que algunas de las políticas implementadas durante 2025 empiezan a dar resultados. Según datos oficiales y privados, la inflación, que fue uno de los principales dolores de cabeza durante los últimos años, cerraría el año con una caída significativa respecto a los niveles de meses anteriores, ubicándose en torno a 2 % en diciembre y marcando una tendencia descendente después de meses de aceleración de precios.
A eso se suma la reducción del riesgo país, que se acomodó alrededor de los 550 puntos básicos, niveles que no se veían desde principios de año, lo que se interpreta como una mejora en la percepción de los mercados sobre la capacidad de la Argentina de manejar sus obligaciones financieras. Esta mejora permitió también observar una menor demanda de dólares por parte de los ahorristas, liberando pesos para otras actividades económicas y contribuyendo a la mayor circulación en el mercado interno.
En el terreno del consumo, las cifras navideñas aportan tímidos “brotes verdes” tras una larga racha de caída real en las ventas. Las estadísticas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señalan que las ventas de fin de año crecieron 1,3 % en comparación interanual, el primer dato positivo en varios meses aunque aún modesto y lejos de marcar una recuperación sostenida.
El Congreso también fue protagonista de este cierre de año con la aprobación del Presupuesto 2026, una señal política y económica relevante que podría facilitar la colocación de un bono internacional en el primer trimestre de 2026, objetivo que el Gobierno se había fijado para recuperar acceso al financiamiento externo tras años de aislamiento de los mercados internacionales.
Pese a estas mejoras, persisten incógnitas sobre cómo evolucionarán variables clave como el dólar y el empleo en 2026, y si estos indicadores positivos se consolidarán en el mediano plazo o si son correcciones estacionales o transitorias.
