Chubut proyecta producir salmones en tierra y la iniciativa genera atención en Tierra del Fuego

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Un emprendimiento destinado a producir salmones y truchas a escala industrial avanza en Alto Río Senguer, provincia de Chubut, con un esquema de cultivo en tierra firme y utilización de agua dulce. La iniciativa cuenta con financiamiento comprometido, aunque todavía resta un paso decisivo: conseguir las autorizaciones provinciales necesarias para captar agua del río.

El proyecto es encabezado por Patricio Bravo y lleva cerca de un año de planificación. Según explicó, la etapa técnica ya fue completada y los inversores están preparados para avanzar. Si los permisos son otorgados, estiman que el primer módulo productivo podría encontrarse operativo aproximadamente diez meses después del inicio de las obras.

“En este minuto estamos en la etapa de solicitud de los permisos. El proyecto en su totalidad ya está terminado, aseguramos la inversión y necesitamos entregar esto a las autoridades competentes de la provincia de Chubut para que nos puedan autorizar el uso de las aguas”, señaló Bravo.

A diferencia de los sistemas de salmonicultura basados en jaulas instaladas directamente en lagos o ambientes marinos, la propuesta para Alto Río Senguer plantea desarrollar todo el ciclo productivo en instalaciones terrestres. El agua sería captada desde el río, utilizada dentro del establecimiento y posteriormente devuelta al cauce.

Bravo incluso marcó distancia con la posibilidad de trasladar este modelo hacia lagos patagónicos. “Si a mí me preguntan si autorizaría que se haga cultivo de salmón en el lago, yo diría que no. No es posible hacer eso, no hay que cometer ese error”, sostuvo.

La propuesta genera particular interés desde Tierra del Fuego, donde la salmonicultura industrial en aguas jurisdiccionales fue prohibida luego de años de debate ambiental y político. La diferencia central radica en que el emprendimiento chubutense busca desarrollarse inicialmente fuera de lagos y del mar, aunque sus impulsores reconocen que observan el potencial marítimo argentino para una eventual expansión futura.

En ese sentido, Bravo mencionó al Golfo San Jorge y al litoral atlántico patagónico como zonas que podrían ser analizadas a largo plazo. “Argentina, de los países que se dedican a la producción de salmón, es el más virgen. Hay que pensar en desarrollar esta industria mirando al mar”, expresó.

La iniciativa contempla además una cadena productiva integral, desde la producción de ovas hasta el crecimiento y engorde de los ejemplares, con una fuerte orientación hacia los mercados externos. El financiamiento incluye capitales internacionales, entre ellos inversiones provenientes de Turquía.

En materia laboral, los responsables calculan que la primera etapa podría generar entre 40 y 50 puestos de trabajo directos. Sin embargo, hasta el momento no existen obras iniciadas ni producción en marcha: el futuro del emprendimiento permanece sujeto a las autorizaciones que deberá resolver el Gobierno de Chubut.

El proyecto vuelve a instalar una discusión que atraviesa a buena parte de la Patagonia. Mientras Tierra del Fuego eligió prohibir la salmonicultura industrial en sus aguas, Chubut analiza un modelo productivo en tierra que podría convertirse en antecedente para futuras inversiones vinculadas con esta actividad en el sur argentino.