CAPO en emergencia: organizan ferias y rifas para no cortar el gas
El Centro de Autoayuda a Pacientes Oncológicos (CAPO) de Río Grande atraviesa una situación crítica. Para evitar el corte del suministro de gas, la organización se ve obligada a realizar ferias de ropa usada y ventas de productos caseros. A pesar de sus esfuerzos, apenas logran cubrir los gastos fijos mensuales, lo que pone en riesgo la continuidad del acompañamiento a pacientes oncológicos.
Hilda Linares, secretaria de la entidad, advirtió que la situación es cada vez más delicada. Señaló que “el gasto en gas supera los 170 mil pesos mensuales, y con lo recaudado apenas logramos mantener el servicio. Sin calefacción, no podemos brindar atención ni un espacio digno para los pacientes”.
Actualmente, alrededor de 70 personas reciben apoyo de la organización, aunque solo unas 30 están activamente contenidas, debido a la falta de recursos y al recorte en la entrega de medicamentos por parte de las obras sociales. Linares aseguró que muchas familias enfrentan una disyuntiva cruel: elegir entre alimentarse o costear sus tratamientos médicos.
“Es desgarrador ver a personas que tienen que decidir qué medicamento tomar porque no pueden pagar todos los que necesitan. Estamos llegando a niveles de abandono muy dolorosos”, expresó con preocupación.
La situación económica también afecta directamente al trabajo de la organización, que además de sostener la calefacción y otros servicios básicos, intenta seguir entregando subsidios a pacientes sin cobertura. Para ello, organizan bingos, rifas y ferias donde venden desde ropa hasta mermeladas caseras.
En junio, lograron reunir 188.000 pesos gracias a una feria. Sin embargo, ese dinero fue absorbido casi por completo por la factura de gas, que alcanzó los 177.000 pesos. “No estamos generando margen para sostener lo que realmente importa: los tratamientos y la calidad de vida de quienes enfrentan el cáncer”, agregó Linares.
Con la esperanza puesta en el próximo bingo programado para septiembre, desde CAPO solicitan colaboración a la comunidad: premios, ropa, alimentos o cualquier aporte que permita continuar con su labor. “Cualquier ayuda es bienvenida. No solo se trata de dinero, también necesitamos que no se apague la solidaridad”, concluyó.
CAPO cumple un rol clave para pacientes oncológicos en la ciudad, brindando contención emocional, asistencia económica y un espacio cálido en los momentos más difíciles. Hoy, su permanencia depende del compromiso colectivo.
