Calderón advirtió por la crisis hotelera: “Río Grande necesita una alternativa pensada bien”

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La situación de la gastronomía y la hotelería atraviesa un escenario complejo en Tierra del Fuego, con pérdida de puestos laborales, cierres de establecimientos y una temporada turística que no logró generar el movimiento esperado. Ramón “Moncho” Calderón, referente de UTHGRA, aseguró que a nivel provincial se perdió más del 40% de los puestos estables del sector y señaló a Río Grande como la ciudad más golpeada.

En declaraciones a Aire Libre FM, Calderón también alertó sobre el crecimiento del empleo informal y sostuvo que algunos establecimientos hoteleros de Río Grande atraviesan dificultades para afrontar los salarios. Frente a este panorama, propuso comenzar a desarrollar alternativas que reduzcan la dependencia de las actividades que históricamente movilizaron la economía local y planteó al turismo deportivo como una posibilidad.

“Hemos perdido más del 40% de los puestos estables”

Al analizar el impacto laboral de la crisis, Calderón afirmó: “Habíamos perdido más del 40% de los puestos estables de los trabajadores, y eso planteando a nivel provincial”.

Dentro de ese escenario, marcó diferencias entre las principales ciudades. “Río Grande ha sido el más perjudicado”, sostuvo, especialmente en gastronomía y hotelería.

Según explicó, las consecuencias tampoco fueron iguales en ambas actividades. “Hemos tenido en lo que es la gastronomía muchos cierres y en lo que es hotelería, lo que vendría a ser reducción de personal”, indicó.

En Ushuaia, en cambio, aseguró que la situación estuvo más vinculada con despidos y disminución de planteles, mientras que en Río Grande se produjo además el cierre de distintos establecimientos.

“Se ha perdido más del 80%” del empleo temporario

Calderón cuestionó también las evaluaciones positivas sobre la temporada turística en Ushuaia. Según su análisis, hubo visitantes, pero una parte importante modificó sus hábitos de consumo y buscó alternativas de alojamiento más económicas.

“La realidad es que lo poco que ha venido ha sido gasolero”, expresó, y aseguró que hubo turistas que evitaron la hotelería tradicional para alojarse en departamentos.

Como ejemplo del impacto sobre el empleo, mencionó establecimientos cinco estrellas que habitualmente podían duplicar durante la temporada una planta estable de aproximadamente 80 empleados. Este invierno, aseguró, las incorporaciones fueron considerablemente menores.

“Ushuaia ha trabajado con lo que tenía estable, pero no ha producido más mano de obra. Al contrario, hemos perdido, como te dije recién, lo que es el trabajador de temporada que se ha perdido más del 80 por ciento”, afirmó.

Hoteles de Río Grande plantean incluso la posibilidad de cerrar

El referente gastronómico describió una situación especialmente delicada para la hotelería riograndense y aseguró haber mantenido conversaciones con empresarios que no encuentran perspectivas de recuperación.

“Vengo hablando con distintos hoteles en el cual algunos hasta te plantean el cierre definitivo, que no ven un futuro en el cual vaya a resurgir Río Grande”, manifestó.

Calderón consideró necesario encontrar nuevas actividades capaces de generar ocupación hotelera y movimiento gastronómico. En ese sentido, sostuvo: “Río Grande tiene todo para ser una ciudad turística deportiva”.

Su propuesta apunta a aprovechar playones, gimnasios y otra infraestructura para organizar competencias y acontecimientos de alcance nacional que permitan atraer visitantes durante diferentes momentos del año.

Advierten por el crecimiento del trabajo informal

La pérdida del empleo registrado aparece acompañada, según Calderón, por un incremento de trabajadores que buscan alternativas por fuera del mercado laboral formal.

“Es terrible la informalidad del trabajo, hace tres años que viene y ahora viene cada vez peor”, aseguró.

Explicó que algunos gastronómicos utilizaron las indemnizaciones recibidas después de perder sus empleos para comenzar a producir alimentos desde sus viviendas o instalar carros de comida. “Hay gente que se larga a hacer un carrito y a tratar de sobrevivir”, señaló.

El dirigente aseguró que esta realidad se observa tanto en Río Grande como en Ushuaia y mencionó encuentros con trabajadores informales que atraviesan dificultades para generar los ingresos necesarios para sus hogares.

“Río Grande necesita una alternativa pensada bien”

Calderón también se refirió a establecimientos donde existen inconvenientes para cumplir regularmente con los salarios. Relató el caso de un hotel cuyos trabajadores estarían cobrando sus haberes en cuotas y aseguró que dialogaron con sus propietarios.

“El planteo que te hacen es que realmente no hay pasajeros”, explicó. Incluso señaló que algunos empresarios consideran vender o directamente cerrar sus establecimientos ante la falta de rentabilidad.

“Estamos en una situación bastante complicada en lo que es Río Grande, que directamente no tiene nada de turismo”, sostuvo, para luego remarcar: “Río Grande necesita una alternativa pensada bien”.

Propone apostar al turismo deportivo

Ante el escenario planteado, el referente de UTHGRA consideró necesario articular políticas entre Provincia y los municipios. Aseguró que desde el sindicato se puso a disposición para participar en la búsqueda de alternativas que permitan recuperar actividad.

“Me parece que es el momento de unir esfuerzo para trabajar justamente para la gente, porque la situación de Río Grande hay que buscarle una vuelta”, manifestó.

Calderón recordó que durante años la actividad económica local estuvo fuertemente relacionada con las petroleras, las fábricas y el sector metalúrgico, pero consideró que actualmente es necesario diversificar.

“Hay que empezar a invertir en cómo vender Río Grande desde otro punto, y yo sigo enfocado en que tiene que ser una ciudad netamente deportiva”, afirmó. Según planteó, otras ciudades argentinas lograron utilizar grandes competencias deportivas para atraer visitantes y generar nuevos puestos laborales.

En Tolhuin, finalmente, describió una situación menos crítica que la de Río Grande, aunque aseguró que también hubo reducción de personal en los complejos de cabañas. Establecimientos que anteriormente tenían tres o cuatro trabajadores actualmente funcionarían con dos e incluso uno, según explicó.