Cafin: “Nadie salió a defendernos fuera de la isla”
CAFIN advierte: “Nadie salió a defendernos fuera de la isla”
En un contexto de creciente incertidumbre para la industria electrónica fueguina, el titular de la Cámara Fueguina de la Industria Nacional (CAFIN), Alberto Garófalo, cuestionó duramente la falta de respaldo a nivel nacional tras los anuncios del Gobierno sobre la baja de aranceles para productos que también se fabrican en Tierra del Fuego. “Todo lo que está sucediendo es bastante triste. Se resume el régimen en el precio de los celulares, lo cual es un verdadero disparate”, señaló en diálogo con FM Origen.
Garófalo sostuvo que existe un desconocimiento profundo sobre el valor estratégico del régimen fueguino y aseguró que, fuera de la provincia, “nadie salió a defendernos”. En ese sentido, expresó la necesidad de hacer una autocrítica: “Hay que admitir que no hemos sabido transmitir qué significa realmente tener este régimen en el confín austral”.
Según afirmó, se ha perdido de vista el propósito geopolítico de la Ley 19640. “Parece que, porque pasaron 53 años, ya no tiene sentido. Pero este régimen consolidó población en un territorio clave, frente al paso bioceánico. ¿Vamos a despoblarlo ahora?”, reflexionó, advirtiendo sobre las consecuencias de medidas que, a su entender, favorecen intereses externos y ponen en riesgo la soberanía.
“Mentiras y verdades”
Garófalo también desmintió algunos argumentos utilizados por el Gobierno nacional, como la idea de que las fábricas fueguinas son responsables del alto costo de los celulares. “Eso no es así. Las marcas son quienes venden los insumos, fijan condiciones y definen precios. Las fábricas no deciden cuánto vale un producto en el mercado”, aclaró. Y añadió: “Un iPhone cuesta más del doble que en Estados Unidos, y no se fabrica en Tierra del Fuego. El problema no es el régimen”.
Sobre las críticas al proceso productivo, respondió: “Cuando dicen que armamos cosas que vienen desarmadas, es una falacia. Acá se fabrican componentes y se ensamblan como se hace en cualquier parte del mundo. Tenemos un proceso productivo más integrado que en fábricas de Japón, por ejemplo”.
También cuestionó la falta de previsibilidad que enfrenta el sector. “Nuestro subrégimen está siempre al borde de un decreto. Te levantás un día y la ecuación económica cambió radicalmente. Así no hay industria posible”, advirtió.
Una reconversión que necesita tiempo
En cuanto a la posibilidad de reconvertir el perfil productivo de la provincia hacia sectores vinculados a los recursos naturales, Garófalo se mostró dispuesto a discutir alternativas, pero advirtió: “El FAMP es importante para eso, pero se necesitan tiempos y planificación. No podés cerrar una industria hoy y reconvertirte mañana”.
También desestimó que la existencia del régimen fueguino implique una pérdida de 60 mil empleos en el continente. “Eso es absolutamente incomprobable. Y decir que se acepta que se pierdan puestos en Tierra del Fuego porque se van a crear otros, sin decir cuándo ni cómo, es otro disparate”, remarcó.
Sin expectativas judiciales
Consultado sobre la decisión del gobernador Gustavo Melella de judicializar la situación, Garófalo fue cauto: “No veo cómo podría prosperar. Lo que hace el Gobierno son medidas generales que terminan afectándonos, pero tienen potestad para hacerlo. No sé si hay una vía legal clara para frenar esto”.
Finalmente, concluyó con un llamado a recuperar el sentido profundo del régimen de promoción fueguino: “No se trata sólo de economía. Se trata de territorio, de soberanía, de población. Si eso no se entiende, corremos el riesgo de perder mucho más que fábricas”.
