Cada vez menos jóvenes pueden independizarse: los bajos salarios y el costo de vida obligan a seguir viviendo con sus padres

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Un informe de la consultora Analytica revela que apenas el 22,2% de los argentinos de entre 18 y 29 años logró independizarse durante el primer trimestre de 2026. El desempleo, la precarización laboral, los alquileres y el endeudamiento aparecen entre los principales obstáculos para abandonar el hogar familiar.

La posibilidad de acceder a una vivienda propia o alquilada y sostener una vida independiente se vuelve cada vez más difícil para los jóvenes argentinos. El deterioro del poder adquisitivo, la falta de empleos estables y el incremento de los gastos esenciales provocaron un retroceso en la cantidad de personas menores de 30 años que pueden mantenerse económicamente fuera de la casa de sus padres.

Según un relevamiento de la consultora Analytica, durante los primeros tres meses de 2026 solamente el 22,2% de los jóvenes de entre 18 y 29 años vivía de manera independiente. La tendencia refleja una reducción considerable respecto de años anteriores: mientras que en 2023 el promedio móvil de emancipación había alcanzado el 26%, actualmente se ubica en el 23,3%. Esta diferencia equivale aproximadamente a 140.000 jóvenes menos viviendo por su cuenta.

Uno de los principales problemas es la pérdida de oportunidades laborales. El desempleo entre los menores de 30 años llegó al 15% durante el primer trimestre, una cifra que supera ampliamente el 6% registrado entre las personas de 30 a 49 años. A su vez, el empleo formal juvenil sufrió una contracción del 14,7% desde comienzos de 2023, casi tres veces superior a la reducción observada en el conjunto de los trabajadores.

El panorama se agrava al considerar que apenas el 38,3% de los jóvenes ocupados cuenta con un empleo registrado y aportes jubilatorios, mientras que entre los mayores de 30 años ese porcentaje alcanza el 60,6%. Esta diferencia evidencia las mayores dificultades que enfrenta el sector juvenil para conseguir estabilidad económica, acceder a garantías de alquiler y planificar gastos a largo plazo.

A la inestabilidad laboral se suma el fuerte encarecimiento de los servicios básicos. Desde noviembre de 2023, los gastos de vivienda, electricidad, agua, gas y combustibles acumularon una suba del 637,9%. Estos conceptos representan el 26,6% del presupuesto de quienes viven solos y tienen hasta 34 años, prácticamente el doble de su incidencia dentro de la canasta general de consumo.

Los ingresos tampoco lograron acompañar esa evolución. En marzo de 2026, los salarios de los trabajadores registrados menores de 30 años se encontraban un 4,7% por debajo del promedio de 2023 en términos reales. Sin embargo, cuando se considera específicamente el aumento de los productos y servicios que consumen los jóvenes independientes, la pérdida del poder adquisitivo asciende al 9,1%.

Otro indicador preocupante es el creciente endeudamiento. Al cierre de julio, el 39,1% de los deudores de entre 18 y 30 años registraba atrasos en sus obligaciones financieras, una proporción considerablemente superior a la observada en otros grupos de edad. Esta situación dificulta el acceso a nuevos créditos y reduce las posibilidades de afrontar los gastos iniciales necesarios para alquilar una vivienda.

El estudio también señala el crecimiento de las apuestas online, cuya recaudación aumentó un 373,6% en términos reales entre enero de 2024 y julio de 2026. La consultora advierte que, ante la falta de recursos, algunas personas pueden recurrir a estas plataformas con la expectativa de obtener dinero adicional, exponiéndose a mayores riesgos económicos.

De esta manera, independizarse dejó de depender únicamente de una decisión personal y pasó a estar condicionado por barreras económicas cada vez más importantes. Para miles de jóvenes, continuar viviendo con sus familias se convierte en una necesidad frente a ingresos insuficientes, dificultades para conseguir empleo y un costo de vida que limita las posibilidades de construir un proyecto propio.