Ushuaia

Brisighelli advirtió que cinco catamaranes y tres guardacostas quedaron sin lugar de amarre tras el cierre del muelle

El presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina, Ángel Brisighelli, manifestó su preocupación por el cierre del muelle de catamaranes de Ushuaia y advirtió que la falta de un lugar de amarre para las embarcaciones pone en riesgo la actividad turística y operativa en el puerto.

En declaraciones a FM Espectáculo, el empresario explicó que el deterioro de la estructura quedó en evidencia tras un fuerte temporal ocurrido hace dos meses, cuando cedieron los últimos 25 metros del muelle debido a la corrosión de sus columnas.

«El estado general del muelle está fuera de discusión. Los últimos 25 metros cedieron porque las columnas estaban corroídas. La parte que se rompió quedó colgando hacia un costado y representa un riesgo enorme para los barcos», señaló.

Brisighelli indicó que, luego del incidente, las empresas que operan en el lugar presentaron a la Administración Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) un proyecto de reparación de emergencia para mantener operativo el muelle durante la próxima temporada. Sin embargo, aseguró que la propuesta fue descartada por el organismo al considerar que no representaba una solución definitiva.

Además, explicó que una inspección subacuática realizada por la Armada confirmó que no solo el tramo colapsado presentaba problemas estructurales, sino también el resto del muelle, lo que derivó en la decisión de clausurarlo por completo.

El empresario remarcó que el principal inconveniente no es el embarque de pasajeros, sino la falta de espacios donde puedan permanecer las embarcaciones. En ese sentido, precisó que actualmente cinco catamaranes y tres guardacostas deberán ser reubicados de manera provisoria.

«No sabemos dónde vamos a poner cinco catamaranes y tres guardacostas. Hay ocho barcos que van a quedar huérfanos. No pueden amarrar en cualquier lado. Son embarcaciones menores que están muy expuestas a las condiciones meteorológicas», advirtió.

Brisighelli sostuvo que la ANPYN analiza alternativas, como trasladar el dique flotante de la Armada para generar un nuevo espacio de amarre, aunque afirmó que hasta el momento no existe una solución concreta.

También cuestionó la falta de inversiones en infraestructura portuaria durante los últimos años y consideró que el problema es consecuencia de la ausencia de mantenimiento.

«El muelle se rompió porque no se lo mantuvo durante 20 años. No hubo un sistema de mantenimiento adecuado y el hierro terminó deteriorándose», afirmó.

Finalmente, expresó su preocupación por la falta de respuestas inmediatas y aseguró que el sector privado necesita soluciones urgentes para afrontar la próxima temporada turística, al considerar que los tiempos de ejecución del Estado no responden a la gravedad de la situación actual.

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