Dos integrantes de los Bomberos Voluntarios de Río Grande fueron agredidos físicamente mientras despejaban el acceso para los vehículos de emergencia en Margen Sur, según denunció la institución. Tras el episodio ocurrido este domingo, los voluntarios acudieron al hospital para realizar las constataciones médicas y efectuaron las denuncias correspondientes.
La agresión se produjo durante la intervención por un incendio en Pasaje Antonio Rivero, lote 51. De acuerdo con el comunicado de la Asociación, el Móvil 39 fue el primero en llegar porque podía ingresar con mayor facilidad al sector. Sus dos ocupantes comenzaron a retirar tarimas que impedían el paso de los camiones que se dirigían al lugar.
Mientras realizaban esa tarea, dos vecinos los increparon, insultaron y golpearon, indicó la entidad. El reclamo de los agresores era que la unidad había llegado sin agua. La Asociación explicó que las otras dos dotaciones ya estaban en camino, pero que el mayor tamaño de sus vehículos y las condiciones de las calles complicaban el ingreso.
“Nuestros bomberos fueron golpeados mientras intentaban llegar a una emergencia”, expresó la institución, que manifestó su “profunda indignación” y repudió públicamente lo sucedido.
Las dotaciones venían de combatir otro incendio en un galpón de Las Rosas 1190. En ese operativo participaron el Móvil 25 como primera unidad de ataque, el Móvil 39 del Cuartel Central y el Móvil 35, una cisterna del Destacamento de Margen Sur. Los equipos trabajaron para contener las llamas y evitar que se extendieran, sin que se registraran personas lesionadas.
El segundo aviso llegó cuando las tres unidades regresaban al Destacamento N.º 1 para limpiar, acondicionar y dejar preparado el equipamiento ante una nueva salida. Esa secuencia fue expuesta por la Asociación para explicar cómo se organizaron ambas intervenciones.
En su pronunciamiento, la entidad reconoció el miedo y la desesperación que puede generar un incendio, aunque remarcó que esas circunstancias no justifican atacar al personal de emergencia. “Detrás de cada uniforme estructural hay una persona”, recordó, al destacar que los voluntarios dejan sus trabajos, su descanso y sus responsabilidades para asistir a la comunidad.
La Asociación pidió que “la violencia no se vuelva costumbre” y reclamó respeto para quienes integran el cuerpo. “Servir es una vocación; soportar la violencia nunca será parte de nuestro deber”, sostuvo al cerrar el comunicado difundido en sus redes sociales.

