Economía

Aunque baja la inflación, el bolsillo no mejora: crece el ajuste de las familias y cae el poder adquisitivo

La desaceleración de la inflación todavía no logra traducirse en una mejora del poder adquisitivo de los hogares argentinos. Distintos informes oficiales y privados coinciden en que los salarios continúan perdiendo capacidad de compra, mientras aumenta la cantidad de familias que recortan gastos para llegar a fin de mes y crece la morosidad en el pago de servicios, tarjetas y créditos.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, el salario real de los trabajadores registrados del sector privado cayó un 2% en mayo respecto del mes anterior. En tanto, el salario promedio de los principales convenios colectivos retrocedió un 1,4%. En la comparación interanual, las bajas alcanzaron el 2,4% y el 5,2%, respectivamente.

Si bien un informe de la consultora Equilibra mostró que el ingreso disponible, es decir, el dinero que queda luego de afrontar los gastos fijos, registró una leve mejora mensual del 0,8% en abril, el indicador continúa un 1% por debajo del nivel de un año atrás y permanece 14,5% debajo del promedio observado entre enero y septiembre de 2023.

La pérdida de poder adquisitivo se refleja en la vida cotidiana. Un relevamiento de la consultora Zentrix indicó que el 61% de los hogares asegura que sus ingresos alcanzan, como máximo, hasta el día 20 de cada mes. Otro 24,3% llega con lo justo, sin posibilidad de ahorrar, mientras que apenas el 13% afirma poder cubrir sus gastos y reservar parte de sus ingresos.

Las dificultades económicas también impactan en el mantenimiento de los hogares. Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, el 56% de las familias no puede afrontar reparaciones en su vivienda, porcentaje que supera el 80% en los sectores más vulnerables. Además, el 32,2% manifestó tener problemas para calefaccionar o refrigerar su hogar, el 23,6% redujo el uso del transporte público y el 23,4% tuvo inconvenientes para pagar algún servicio.

El deterioro también se refleja en el aumento de la morosidad. El 7,4% de los encuestados reconoció haber dejado de pagar la tarjeta de crédito, mientras que el 6,6% expresó temor a perder su vivienda por problemas económicos.

Desde el ODSA advirtieron que, aunque algunos indicadores sociales muestran mejoras vinculadas a la desaceleración de los precios de los alimentos, el incremento de las tarifas y otros gastos fijos genera un mayor nivel de estrés financiero y obliga a muchas familias a postergar pagos o endeudarse.

Los cambios también alcanzan a los hábitos de consumo. Una encuesta de Trespuntozero reveló que el 72,8% de los argentinos redujo sus gastos durante los últimos meses. Entre los rubros más afectados aparecen las salidas gastronómicas, culturales y deportivas (64,6%), la compra de alimentos (61,6%), los gastos vinculados a la vivienda (49,6%) y el bienestar personal (40,7%). También crecieron los recortes en salud, productos de limpieza y transporte.

En la misma línea, otro estudio de Casa Tres mostró que el 66% de los consultados resignó algún consumo, principalmente actividades de ocio, primeras marcas, indumentaria, vacaciones y plataformas de streaming.

Los especialistas sostienen que la desaceleración de la inflación, por sí sola, aún no alcanza para recomponer el poder adquisitivo. Mientras los ingresos continúan rezagados frente al costo de vida, millones de familias ajustan sus gastos, postergan consumos y enfrentan crecientes dificultades para sostener su economía cotidiana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *