La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de Río Grande anticipó que llegará a la reapertura de la paritaria provincial con la decisión de discutir una recomposición salarial que supere ampliamente una eventual propuesta atada únicamente a la inflación. El secretario de Finanzas del sindicato, Carlos Margalot, afirmó que buscarán incrementos incorporados al básico y la creación de un piso salarial para evitar que los trabajadores ingresantes continúen percibiendo menos de un millón de pesos.
La negociación comenzará mediante videoconferencia, primero con el escalafón seco y posteriormente con el húmedo. Margalot adelantó que el gremio espera que el Ejecutivo provincial presente una oferta cercana a los últimos índices inflacionarios, aunque dejó en claro que ese porcentaje no será suficiente para cerrar la discusión.
“Sabemos que van a venir con una propuesta cercana al dato de inflación. La tendremos que ver, pero la vamos a rechazar. A partir de ahí comenzará la discusión seria para intentar duplicarla o triplicarla”, manifestó el dirigente en declaraciones a FM del Pueblo.
Desde ATE consideran que la pérdida acumulada del poder adquisitivo obliga a buscar una mejora que tenga impacto inmediato en los ingresos. Margalot sostuvo que la prioridad sindical debe estar concentrada en conseguir recursos concretos para los empleados públicos y evitar conflictos prolongados cuando existe margen para continuar negociando dentro de la mesa paritaria.
“La única bandera tiene que ser tratar de incorporar plata, mucha o poca, al bolsillo de los trabajadores estatales”, expresó.
El dirigente describió una situación económica cada vez más compleja entre los empleados públicos, con familias que encuentran dificultades para cubrir alimentos, alquileres y servicios. En ese contexto, planteó que la discusión debe avanzar rápidamente para conseguir la mejor recomposición posible sin extender indefinidamente las negociaciones.
Margalot recordó que en la instancia salarial anterior se alcanzó una mejora acumulada cercana al 8%. El esquema contempló inicialmente un incremento del 3,5%, una suma extraordinaria de $71.000 y luego otro 4% incorporado al salario básico. Sin embargo, ATE buscará ahora modificar esa modalidad.
“No aceptaría nuevamente una suma fija que no quede dentro del sueldo. Los incrementos tienen que ir al básico para que también los cobren los jubilados”, afirmó.
Uno de los principales reclamos que el sindicato pondrá sobre la mesa será establecer un piso salarial para los trabajadores provinciales. De acuerdo con Margalot, actualmente un empleado ingresante con título percibe alrededor de $880.000 mensuales, por debajo incluso de la barrera del millón de pesos.
El referente gremial explicó que aplicar únicamente porcentajes sobre esos salarios genera incrementos reducidos en términos nominales. “Por más que pongamos un 8% o un 10%, para un ingresante prácticamente no representa nada. Es importante incorporar un piso salarial para que no tengamos trabajadores cobrando por debajo del millón de pesos”, remarcó.
La intención de ATE es avanzar con un mecanismo que combine un piso de ingresos con porcentajes incorporados al básico, tomando como referencia esquemas utilizados en los municipios de Río Grande y Ushuaia. Aunque Margalot reconoció que una parte podría eventualmente instrumentarse mediante componentes no remunerativos, insistió en que necesariamente deberá existir una mejora sobre el básico que alcance también al sector pasivo.
Finalmente, el dirigente adelantó que el gremio buscará llevar la oferta oficial hasta el máximo posible dentro de la negociación. Si el Gobierno presenta inicialmente un porcentaje que pueda mejorarse sustancialmente y finalmente se alcanza una propuesta considerada razonable, ATE evaluará cerrar el acuerdo para evitar que la discusión termine con una recomposición unilateral menor mediante decreto.

