Alumnos de Río Grande aprenden seguridad vial y corrigen a los adultos

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El subsecretario de Servicios y Seguridad Ciudadana de Río Grande, Javier Calisaya, destacó la importancia de fortalecer la educación vial desde edades tempranas y explicó las distintas actividades que se desarrollan en las instituciones educativas de la ciudad. El objetivo es generar conciencia sobre el respeto a las normas de tránsito y promover conductas responsables entre peatones, ciclistas y conductores.

En comunicación con Rulo Quiroga, el funcionario explicó que se encuentran trabajando con estudiantes de distintos niveles educativos mediante propuestas que combinan contenidos teóricos y actividades prácticas. Entre ellas mencionó el parque vial, el miniparque vial y la biciescuela, donde los niños aprenden a reconocer señales de tránsito, respetar los cruces peatonales y circular de manera segura.

“Nos interesa mucho la educación vial articulada con las instituciones educativas”, sostuvo Calisaya, quien remarcó que estas iniciativas permiten que los estudiantes incorporen conocimientos mediante el juego. Además, consideró que llevar estas herramientas a las escuelas representa una inversión a largo plazo para mejorar la convivencia en la vía pública.

El funcionario también se refirió al programa de primera licencia, destinado a adolescentes de 16 y 17 años que comienzan a interesarse por la conducción de vehículos. La propuesta consiste en acercar instructores municipales a las escuelas secundarias para brindar formación sobre las normas de tránsito y los requisitos necesarios para conducir.

Calisaya explicó que, independientemente de que los estudiantes avancen o no con la obtención de una licencia, el propósito principal es que reciban conocimientos sobre seguridad vial. En ese sentido, señaló que la formación durante la adolescencia resulta fundamental para prevenir conductas peligrosas cuando comiencen a circular por la ciudad.

Uno de los aspectos que destacó fue la participación de los niños durante las actividades escolares. Según relató, cuando los instructores les preguntan cómo llegan a la escuela y qué comportamientos observan en la calle, los estudiantes suelen identificar infracciones cometidas por sus propios familiares o vecinos.

“Lo primero que hacen es mandar al frente a las familias o a los vecinos”, comentó el funcionario, al explicar que los alumnos reconocen situaciones que consideran incorrectas y plantean la necesidad de modificarlas.

Como ejemplo, mencionó una experiencia desarrollada en la Escuela N.º 44, donde una docente convocó al área municipal para acompañar un trabajo de educación vial. Durante la actividad, los estudiantes recorrieron los alrededores del establecimiento y analizaron la señalización, los cordones pintados y la manera en que los adultos estacionan sus vehículos durante los horarios de ingreso y salida.

En ese recorrido, los propios alumnos advirtieron que algunos conductores estacionaban frente a la escuela en sectores señalizados con cordones amarillos. Los niños plantearon la importancia de mantener esos espacios despejados, especialmente ante posibles emergencias y para garantizar la accesibilidad de las personas con discapacidad.

Calisaya valoró la iniciativa porque demuestra que los estudiantes no solamente incorporan conocimientos, sino que también pueden convertirse en promotores de cambios dentro de sus familias. Consideró que estas experiencias permiten revisar hábitos cotidianos y comprender que la seguridad vial es una responsabilidad compartida.

Por otra parte, explicó que el trabajo municipal se desarrolla a partir de tres ejes: educación, prevención y control. Las sanciones económicas aparecen como una última instancia, cuando las acciones preventivas no resultan suficientes para garantizar el cumplimiento de las normas.

“Educar para prevenir, controlar también para prevenir siniestros viales. Y en última instancia se recurre a la normativa en cuanto a las penalidades y las multas”, señaló.

Finalmente, el subsecretario sostuvo que el desafío es sostener estas actividades a lo largo del tiempo para que las nuevas generaciones incorporen conductas responsables desde la infancia. Remarcó que la educación vial no solamente busca evitar infracciones, sino también prevenir siniestros y mejorar la convivencia entre quienes utilizan las calles de Río Grande.