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Alertan sobre la falta de protección para los pingüinos de penacho amarillo durante su migración

Un estudio internacional reveló que los pingüinos de penacho amarillo austral, una especie que habita en islas del Atlántico Sur, enfrentan riesgos crecientes durante sus migraciones estacionales debido a la escasa cobertura de protección en áreas clave del océano.

La investigación, que involucró a expertos de Argentina, Estados Unidos y Alemania, demostró que durante el periodo previo a la muda de plumas —una etapa crítica en su ciclo de vida— los pingüinos se desplazan hacia la Zona Frontal Polar Antártica para alimentarse y recuperar energía. Sin embargo, más del 60% de esos movimientos se registran fuera de las actuales Áreas Marinas Protegidas, lo que pone en evidencia la necesidad de revisar esas zonas.

Andrea Raya Rey, investigadora del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) y del Conicet, explicó que estos pingüinos “son un indicador del estado general del ecosistema marino” y subrayó la importancia de contar con información detallada sobre sus rutas para diseñar estrategias de conservación eficaces.

El seguimiento de 25 ejemplares mediante dispositivos geolocalizadores permitió a los científicos identificar sus patrones de movimiento desde Isla de los Estados, una de las colonias más importantes de la especie. Las observaciones revelaron que tanto machos como hembras utilizan los mismos espacios marinos para alimentarse durante la etapa pre-muda, lo que reafirma la relevancia de esas aguas para su supervivencia.

Durante el año, esta especie atraviesa distintas fases, incluyendo cría, migración y muda. Tras alimentar a sus crías entre octubre y enero, los adultos emprenden una travesía hacia zonas más frías y ricas en nutrientes. Antes de mudar su plumaje, en febrero o marzo, necesitan alimentarse intensamente, ya que durante la muda no pueden ingresar al agua ni cazar.

Los expertos destacaron que los cambios en el clima y en las corrientes oceánicas ya están impactando negativamente en sus poblaciones. De hecho, se han registrado eventos de mortalidad masiva vinculados a la falta de alimento en esa etapa crítica.

Melina Barrionuevo, bióloga del Inibioma-Conicet, resaltó que estos hallazgos son clave para el manejo responsable de las áreas protegidas. “Una gestión adecuada puede marcar la diferencia entre la recuperación o el declive de esta especie vulnerable”, afirmó.

Entre las propuestas más urgentes, el equipo sugiere ampliar las Áreas Marinas Protegidas y continuar con investigaciones de largo plazo que permitan trazar un mapa más preciso de las rutas migratorias de estos pingüinos.

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