Alerta por salud mental: uno de cada cinco argentinos recurre a medicación
Un informe reciente encendió señales de preocupación en torno a la salud mental en Argentina: cerca del 18,7% de la población utiliza medicación para afrontar el malestar emocional, una cifra que marca uno de los niveles más altos registrados en el país.

El relevamiento, realizado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA sobre más de 2.200 personas, indica que los fármacos se ubican como la cuarta estrategia más utilizada para enfrentar problemas emocionales. Por encima aparecen hablar con amigos (40,8%), acudir a un psicólogo (28,8%) y realizar actividad física (21,2%).
Entre los principales motivos para recurrir a la medicación se destacan la dificultad para dormir (21,2%) y la necesidad de reducir la ansiedad (18,2%). En ese sentido, más de la mitad de los encuestados reconoció tener problemas frecuentes de sueño, mientras que un porcentaje similar vinculó su malestar con factores económicos como deudas o bajos ingresos.
Especialistas advierten que el fenómeno se mantiene elevado desde la pandemia y señalan que el uso de psicofármacos muchas veces responde a la búsqueda de alivio inmediato frente al estrés, la irritabilidad o el insomnio. Sin embargo, alertan sobre los riesgos del consumo prolongado y, especialmente, de la automedicación.
De hecho, el estudio reveló que un 5,7% de la población consume estos medicamentos sin receta médica, lo que aumenta las probabilidades de desarrollar complicaciones. Además, se detectó el uso de alcohol como recurso para dormir, una práctica que los expertos consideran perjudicial y desaconsejan completamente.
Otro dato preocupante es la dificultad de acceso a tratamientos adecuados: el 50% de quienes no realizan terapia psicológica considera que la necesita, pero casi el 43% no puede costearla. Esta situación evidencia una fuerte desigualdad en el acceso a la atención en salud mental.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan abordar el malestar emocional de manera integral, combinando herramientas como la actividad física, el descanso adecuado, la alimentación saludable, el acompañamiento psicológico y el fortalecimiento de redes de apoyo.
El informe también destaca el creciente uso de herramientas digitales: casi el 97% de las personas utiliza redes sociales y cerca del 59% recurre incluso a inteligencia artificial como apoyo emocional. No obstante, este hábito aparece asociado a mayores niveles de ansiedad y malestar.
En este contexto, los expertos coinciden en que no todo malestar requiere medicación y subrayan la necesidad de políticas públicas que amplíen el acceso a tratamientos adecuados y sostenidos en el tiempo.
