Alerta por nuevos opioides ultra peligrosos que ya circulan en Brasil y preocupan a Argentina
La detección de esta nueva droga sintética en el país vecino encendió las alarmas en Argentina por su extrema letalidad, su bajo costo de producción y la dificultad para detectarla y revertir sus efectos.

Las autoridades sanitarias y de seguridad de la región siguen con preocupación el avance de los nitacenos, una familia de opioides sintéticos de potencia extrema que ya fue detectada en Brasil y que podría ingresar a la Argentina a través de las rutas del narcotráfico. Se trata de sustancias que superan ampliamente al fentanilo, considerado hasta ahora uno de los opioides más peligrosos del mundo.
Los nitacenos son compuestos desarrollados décadas atrás con fines farmacológicos, pero que nunca fueron aprobados para uso médico. En los últimos años reaparecieron en el mercado ilegal de drogas debido a su bajo costo de producción, su elevada potencia y la facilidad para modificar su composición química, lo que les permite eludir controles y regulaciones internacionales.
Según informes oficiales, algunos de estos compuestos pueden ser entre 250 y 900 veces más potentes que la morfina, mientras que otros análogos alcanzan niveles aún mayores, superando incluso al fentanilo. Dosis ínfimas son suficientes para provocar depresión respiratoria, colapsos cardiovasculares y muerte, muchas veces sin que la persona consumidora sepa qué sustancia está ingiriendo, ya que suelen mezclarse con otras drogas.
Brasil aparece como el principal foco de preocupación en Sudamérica. En operativos realizados en los últimos años, especialmente en el estado de São Paulo, se detectó que una parte significativa de los opioides incautados contenía nitacenos, ya sea como sustancia principal o combinados con otros compuestos. Esta situación genera alarma en Argentina por la cercanía geográfica y las rutas de tráfico que conectan ambos países.
Organismos internacionales advirtieron que las intoxicaciones vinculadas a nitacenos presentan altísimas tasas de mortalidad y que, a diferencia de otros opioides, no siempre responden a los tratamientos habituales para sobredosis, lo que complica la atención médica de emergencia.
Ante este escenario, el Gobierno argentino reforzó los controles sobre sustancias sintéticas, actualizó los listados de drogas fiscalizadas y amplió la capacidad de detección en laboratorios especializados. El objetivo es anticiparse a la posible llegada de estos opioides al país y evitar que se replique una crisis sanitaria similar a la que ya afectó a otros lugares del mundo, pero con drogas aún más letales.
