Los registros de suicidios con resultado mortal muestran comportamientos diferentes entre las principales ciudades de Tierra del Fuego durante los últimos tres años. Mientras Río Grande presentó una disminución sostenida entre 2023 y 2025, Ushuaia recorrió el camino contrario y terminó el último período con más del doble de casos que los contabilizados dos años antes. Tolhuin, en tanto, mantuvo cifras bajas y relativamente estables.
Los datos elaborados a partir del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud permiten dimensionar una problemática que, más allá de las variaciones estadísticas, vuelve a poner en discusión la necesidad de sostener políticas permanentes de prevención, detección temprana y acompañamiento.
Río Grande redujo los registros a la mitad
En Río Grande fueron contabilizados 12 suicidios con resultado mortal durante 2023. Un año después la cifra descendió a 10 y en 2025 volvió a reducirse hasta alcanzar los 6 casos.
De esta manera, al comparar los extremos del período, la ciudad pasó de 12 a 6 registros anuales, lo que representa una reducción del 50%.
La evolución favorable del indicador, sin embargo, no debería interpretarse como una razón para disminuir las acciones preventivas. Por el contrario, la baja abre la posibilidad de profundizar las herramientas de detección y acompañamiento que permitan intervenir antes de que una situación de sufrimiento alcance una instancia crítica.
Ushuaia pasó de 5 a 13 casos en dos años
El comportamiento de Ushuaia fue diferente. Durante 2023 se registraron 5 casos, en 2024 la cifra ascendió a 8 y en 2025 llegó a 13.
Esto significa que entre 2023 y 2025 hubo un incremento del 160% en la cantidad anual registrada.
La tendencia constituye una señal que requiere especial atención y plantea la necesidad de profundizar el análisis sobre los factores asociados, además de evaluar las herramientas disponibles para detectar situaciones de riesgo, facilitar el acceso a la atención y garantizar el seguimiento.
En Tolhuin, por su parte, se contabilizó un caso durante 2023, dos en 2024 y nuevamente uno en 2025. Al tratarse de una ciudad con una población considerablemente menor, pequeñas variaciones en números absolutos pueden modificar de manera importante la lectura de períodos breves.
Tres ciudades que requieren respuestas diferentes
Las diferencias entre Río Grande, Ushuaia y Tolhuin también muestran que la prevención no necesariamente puede abordarse de manera idéntica en toda Tierra del Fuego.
Las políticas requieren considerar las características de cada comunidad, la disponibilidad de profesionales, las redes institucionales existentes y las posibilidades concretas de acceder rápidamente a espacios de atención.
Una estrategia preventiva no comienza solamente frente a una urgencia. También supone detectar señales de alarma, ofrecer espacios de escucha, capacitar a quienes tienen contacto cotidiano con personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad y sostener el acompañamiento después de una crisis o tentativa.
En ese esquema, la articulación entre salud, educación, desarrollo social, instituciones comunitarias, clubes y organizaciones territoriales puede convertirse en una herramienta fundamental para ampliar la capacidad de intervención.
El desafío es poder llegar antes
La Organización Mundial de la Salud sostiene que el suicidio puede prevenirse y promueve estrategias integrales que incluyen detección temprana, evaluación, seguimiento de personas en riesgo, capacitación de los equipos y vigilancia de los datos.
El desafío, entonces, no se limita a disponer de una respuesta cuando la crisis ya se produjo. También obliga a preguntarse si una persona que necesita ayuda puede acceder rápidamente a alguien que la escuche, si su entorno conoce las señales de alarma y los lugares donde recurrir y si existe continuidad en el acompañamiento.
En Argentina funciona la línea nacional 0800-999-0091, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas durante todo el año, para brindar orientación y contención ante urgencias o situaciones vinculadas con la salud mental.
“Cambiar la narrativa sobre el suicidio”
Este 10 de septiembre, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio vuelve a colocar la problemática en la agenda pública bajo la propuesta de cambiar la manera en que las sociedades hablan sobre el suicidio y promover conversaciones que reduzcan el estigma y faciliten la búsqueda de ayuda.
Los números fueguinos muestran realidades distintas. Río Grande redujo sus registros, Ushuaia experimentó un incremento y Tolhuin permaneció relativamente estable. Pero detrás de cada cifra existe una persona, una familia y una comunidad atravesada por una pérdida.
Por eso, independientemente de la evolución estadística de cada ciudad, el desafío provincial continúa siendo el mismo: construir una política preventiva que no dependa de la aparición de una nueva tragedia para ponerse en marcha, sino que permita llegar antes, escuchar, acompañar y sostener el cuidado en el tiempo.

