La publicación de una nueva modificación vinculada al régimen productivo de determinados equipos de climatización encendió las alarmas entre sectores vinculados a la industria de Tierra del Fuego. Javier Escobar, referente del sector industrial, cuestionó los alcances de la medida y advirtió que el nuevo esquema podría generar una importante reducción de puestos de trabajo.

Durante una entrevista, Escobar sostuvo que la modificación publicada en el Boletín Oficial comenzaría a tener impacto a partir de diciembre y señaló que los plazos de planificación y abastecimiento de las empresas hacen que sus efectos puedan comenzar a sentirse con anterioridad.
Menos producción local y más componentes importados
Uno de los principales cuestionamientos planteados por Escobar está relacionado con el cambio en el proceso productivo de distintos tipos de equipos de aire acondicionado.
Según explicó, una mayor cantidad de componentes y subconjuntos podrían ingresar al país previamente ensamblados o con procesos que actualmente se realizan en las plantas radicadas en Tierra del Fuego.
Entre los elementos mencionados durante la entrevista aparecen unidades compresoras, radiadores, condensadores, piezas de chapa, mallas, válvulas, capacitores, placas electrónicas y otros subconjuntos que forman parte de la fabricación de los equipos.
El dirigente también señaló que parte de la producción asociada a la actividad, como determinados insumos gráficos y materiales utilizados en el producto final, podría quedar alcanzada por este proceso de sustitución de producción local por componentes provenientes del exterior.
“El grueso de la mano de obra es la que se estaría sacando”, sostuvo Escobar al explicar su interpretación de los cambios.
Advierten por una posible reducción de puestos de trabajo
El impacto laboral constituye el principal eje de preocupación planteado durante la entrevista.
Escobar estimó que las modificaciones podrían provocar una reducción de entre 40% y 50% de los puestos de trabajo vinculados con determinados procesos productivos, aunque remarcó que el impacto final dependerá de un análisis detallado de cada actividad y de los efectos indirectos sobre el resto de la cadena.
En ese sentido, señaló que la reducción no afectaría únicamente a quienes trabajan directamente en las líneas de producción, sino también a sectores que históricamente forman parte de la actividad industrial fueguina, como proveedores, empresas gráficas, fabricantes de embalajes y otros servicios asociados.
El dirigente llevó la advertencia incluso más allá y estimó que el impacto podría alcanzar a miles de trabajadores, aunque se trata de una proyección planteada durante la entrevista y que requerirá de estudios específicos para determinar su alcance efectivo.
“Las empresas no pierden rentabilidad, se pierden puestos de trabajo”
Uno de los conceptos centrales expresados por Escobar fue que el debate no debería concentrarse únicamente en la rentabilidad empresarial.
Según su interpretación, las compañías podrían mantener sus niveles de rentabilidad mediante un esquema productivo con menor participación de mano de obra local, mientras que el principal costo recaería sobre los trabajadores y sobre la estructura industrial de la provincia.
“Acá lo que están perdiendo son los trabajadores y las trabajadoras, no están perdiendo las empresas”, afirmó.
Para Escobar, esta situación plantea además un interrogante sobre el objetivo histórico del régimen de promoción industrial en Tierra del Fuego y su relación con el desarrollo demográfico y económico de la provincia.
Una industria cada vez más concentrada
Durante la entrevista también trazó un panorama crítico sobre la evolución de la industria fueguina y sostuvo que, en los últimos años, se produjo un proceso de reducción de los productos fabricados localmente.
En ese contexto, mencionó la salida de determinados productos tecnológicos y la reducción de procesos productivos en distintos segmentos de la electrónica.
“Hoy tenemos tres productos, no tenemos más productos que eso”, afirmó al describir la situación actual del sector desde su perspectiva.
Según planteó, si las modificaciones continúan avanzando sobre diferentes ramas de la producción, la industria electrónica fueguina podría quedar limitada a una cantidad cada vez menor de procesos realizados efectivamente dentro de las plantas.
Del proceso industrial al ensamblado final
Una de las imágenes utilizadas por Escobar para explicar el cambio fue la comparación con un vehículo cuyo motor llega completamente terminado y en la planta únicamente se realizan las tareas finales.
En ese escenario, explicó, las fábricas continuarían operando y realizando controles de calidad, conexiones, terminaciones y colocación de etiquetas, pero perderían una parte importante de las tareas que actualmente requieren mayor cantidad de trabajadores.
“El corazón del producto ya vendría listo”, resumió.
De acuerdo con su análisis, el desafío está entonces en determinar cuánto contenido productivo continuará realizándose efectivamente en Tierra del Fuego y cuánto ingresará desde otros países listo para ser incorporado al producto final.
Un escenario que abre interrogantes
Escobar consideró que la medida ya se encuentra aprobada y que revertirla resultaría complejo. Frente a ese escenario, planteó que las organizaciones sindicales y los distintos sectores vinculados con la industria deberán analizar en profundidad el alcance de las nuevas disposiciones.
La discusión vuelve a colocar en el centro de la escena el futuro del régimen industrial fueguino, el nivel de producción local y, fundamentalmente, su impacto sobre el empleo.
Mientras las nuevas reglas comienzan a delinear un escenario diferente para determinadas líneas productivas, desde el sector industrial advierten que la cuestión no debería medirse únicamente por la continuidad de las fábricas, sino también por cuánto trabajo y cuánto proceso productivo permanecerá efectivamente en Tierra del Fuego.

