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Alarma en el sector textil: seis de cada diez trabajadores perdieron su empleo y la industria opera al mínimo

La crisis del sector textil e indumentaria golpea con fuerza en Río Grande y expone un escenario cada vez más preocupante para la economía local. Así lo advirtió Rodrigo Cárcamo, referente del sindicato SETIA, quien aseguró que 6 de cada 10 trabajadores del rubro perdieron su puesto laboral, una cifra que refleja la profundidad del deterioro que atraviesa la actividad desde el inicio del actual gobierno nacional.

14/OCTUBRE/2003.
ECONOMIA
FABRICA INDUSTRIAL NUEVO MUNDO
INAUGUACION DE PLANTA CON ASISTENCIA DE RAUL DIEZ CANSECO, SEGUNDO VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLICA EN EJERCICIO

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Según explicó el dirigente sindical, la situación registrada al comienzo de este año no muestra mejoras respecto del cierre de 2025, período en el que ya se acumulaba una pérdida de más del 60% de los empleos en el sector. “Las empresas están un poco más quietas por razones estacionales y vacacionales, pero esperamos no continuar como terminamos el año pasado, con cierres de fábricas y despidos masivos que ya se sienten con fuerza en la ciudad”, señaló.

Cárcamo remarcó que el impacto trasciende a las plantas fabriles y se percibe claramente en la vida cotidiana de Río Grande. “Se nota mucho menos consumo, hay comercios cerrados y los que permanecen abiertos están prácticamente vacíos”, describió, al vincular la caída de la actividad con la pérdida de poder adquisitivo y el desempleo.

En ese marco, el referente de SETIA subrayó que la crisis no afecta solo al empleo directo. “Si sumamos el trabajo indirecto, las cifras pueden ser incluso mayores”, advirtió, y aclaró que la problemática abarca tanto al sector textil como al de indumentaria, en un contexto general que se replica a nivel provincial y nacional.

Los datos coinciden con estimaciones recientes de la Fundación Proteger, que calculó que la capacidad instalada del sector textil no alcanza el 30% de producción y que ya se perdieron alrededor de 16.000 puestos de trabajo en todo el país, a los que se sumaría un número similar en el rubro indumentaria. “Las demás industrias manufactureras están atravesando una situación muy similar”, agregó Cárcamo, tras mantener reuniones con representantes gremiales de otras provincias.

Entre las principales causas de la crisis, el dirigente señaló la apertura indiscriminada de importaciones, que afectó de manera directa a la producción nacional, y el ingreso masivo de productos extranjeros, incluidos vehículos y bienes textiles. A ello se suma la caída del consumo interno, producto de salarios congelados, falta de homologaciones paritarias y un fuerte incremento en los costos de vida. “El trabajador prioriza la comida y la medicación antes que comprarse ropa, y eso se refleja directamente en las ventas”, explicó.

El panorama se agrava aún más por el aumento exponencial de los servicios básicos, como luz y gas, que impactan tanto en los hogares como en los costos que deben afrontar las empresas, reduciendo aún más su capacidad de sostener la producción y el empleo.

Actualmente, en Río Grande solo 5 de las 11 empresas textiles que supieron operar en su mejor momento continúan en funcionamiento. Frente a este escenario, Cárcamo no descartó un futuro aún más crítico: “Existe el riesgo de que la industria quede reducida a unas pocas empresas muy pequeñas, como ocurrió en los años 90, con dotaciones mínimas y una producción casi simbólica”.

La advertencia del sector sindical vuelve a encender luces de alerta sobre el futuro de la industria fueguina, el empleo y el entramado económico de la ciudad, en un contexto donde la recuperación aún no aparece en el horizonte inmediato.

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