Advierten que muchos glaciares de Tierra del Fuego podrían desaparecer antes de que termine el siglo

Compartir esta nota

El retroceso de los glaciares fueguinos avanza a un ritmo preocupante y las proyecciones científicas indican que muchos podrían desaparecer durante las próximas décadas si continúa el aumento de las temperaturas. Así lo advirtió el geólogo Federico Ponce, investigador del CADIC-CONICET y docente de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, quien reveló que los glaciares del sector argentino de los Andes Fueguinos perdieron, en promedio, casi la mitad de su superficie durante los últimos 25 años.

En una entrevista en Fm del Pueblo, el especialista analizó las consecuencias de las temperaturas inusualmente elevadas registradas durante octubre y explicó que la combinación de un invierno con escasas nevadas y una primavera cálida está acelerando el deterioro de las masas de hielo. La situación resulta especialmente preocupante porque la nieve acumulada durante los meses fríos funciona como una protección natural que evita que los glaciares comiencen a derretirse anticipadamente.

Los glaciares fueguinos perdieron casi la mitad de su superficie

Uno de los datos más alarmantes que compartió Ponce está relacionado con las mediciones realizadas sobre los glaciares de la cordillera fueguina. Según explicó, el retroceso no constituye un fenómeno aislado, sino que afecta a gran parte de las masas de hielo que todavía permanecen en las montañas del sur de la provincia.

«En la mayoría de los glaciares, en promedio, hemos analizado todos los glaciares de acá del sector argentino de los Andes Fueguinos, y en promedio en los últimos 25 años han perdido casi la mitad de su superficie», señaló el investigador.

Entre los ejemplos más representativos mencionó al glaciar Martial, ubicado en las montañas que rodean Ushuaia, cuyo retroceso puede observarse año tras año. También se refirió al glaciar Vinciguerra, que durante las últimas dos décadas y media perdió aproximadamente entre el 40% y el 45% de su superficie.

El científico explicó que los glaciares fueguinos presentan una vulnerabilidad particular debido a sus dimensiones reducidas y a la altura de las montañas donde se encuentran. A diferencia de las grandes masas de hielo de otras regiones patagónicas, reciben menores aportes de nieve y permanecen concentrados en sectores elevados donde todavía existen condiciones para su conservación.

Un invierno con poca nieve y una primavera que acelera el deshielo

El investigador también puso el foco en las condiciones meteorológicas registradas durante 2026. Según indicó, Tierra del Fuego atravesó el invierno con menos nieve de, al menos, los últimos 40 años, una situación que dejó a los glaciares prácticamente sin la cobertura necesaria para enfrentar el aumento de las temperaturas durante la primavera.

La seguidilla de jornadas soleadas y temperaturas elevadas que se registró en Ushuaia durante octubre profundizó este escenario. Ponce explicó que, si bien la escasa acumulación de nieve evitó que el deshielo provocara una sobrecarga importante en los ríos y posibles deslizamientos, las consecuencias sobre los glaciares son diferentes.

«Como tuvimos un invierno con poca nieve, encima esa poca nieve desapareció, los glaciares no tuvieron alimentación en invierno, entonces lo que van a tener en el verano va a ser pura pérdida», advirtió.

La nieve cumple una doble función: alimenta los glaciares cuando logra mantenerse durante el verano y protege el hielo de la radiación solar. Al desaparecer anticipadamente, el período de derretimiento comienza antes de lo habitual y se extiende durante más tiempo, aumentando la pérdida de masa glaciar.

El primer semestre de 2026 fue el más cálido en cuatro décadas

Las observaciones realizadas por el CADIC también muestran un incremento sostenido de las temperaturas en Tierra del Fuego. Ponce explicó que la institución cuenta con una estación meteorológica que funciona desde 1985 y permite comparar los registros actuales con los de las últimas cuatro décadas.

De acuerdo con esos datos, el primer semestre de 2026 fue el más cálido de toda la serie histórica disponible. El investigador señaló que este comportamiento coincide con una tendencia de aumento de las temperaturas medias anuales observada durante los últimos 10 a 20 años.

«Si las condiciones climáticas continúan como las que venimos viendo en los últimos 10 o 20 años, que es un incremento constante en la temperatura media anual, posiblemente muchos de estos glaciares durante lo que queda de este siglo seguramente vayan a desaparecer», sostuvo.

No obstante, aclaró que se trata de una proyección condicionada a la continuidad de las tendencias actuales y que resulta difícil establecer con precisión cómo evolucionarán las masas de hielo durante las próximas décadas.

Qué ocurre con El Niño y la recuperación de la capa de ozono

Durante la entrevista, Ponce también se refirió a la influencia de los fenómenos de El Niño y La Niña sobre el clima fueguino. Explicó que, a diferencia de lo que ocurre en otras regiones argentinas, especialmente en el Litoral, en Tierra del Fuego no existe una relación directa y claramente identificable entre estos fenómenos y los cambios en las temperaturas o las precipitaciones.

Esto se debe a que el extremo sur del continente está influenciado por diferentes sistemas climáticos, incluidos aquellos relacionados con la Antártida. Por ese motivo, los efectos de El Niño y La Niña pueden resultar menos evidentes en la provincia.

En cuanto a la capa de ozono, el investigador destacó que existen señales positivas vinculadas con su recuperación. Sin embargo, recordó que durante la primavera austral se produce un debilitamiento estacional sobre la región antártica, por lo que recomendó consultar los niveles de radiación ultravioleta antes de realizar actividades al aire libre.

Finalmente, el geólogo relacionó el aumento sostenido de las temperaturas con el calentamiento global provocado por la acumulación de gases de efecto invernadero. En ese sentido, consideró fundamental que se cumplan los compromisos internacionales destinados a reducir las emisiones, especialmente en los países con mayor actividad industrial.

La advertencia científica plantea un escenario de preocupación para Tierra del Fuego, donde los glaciares forman parte del paisaje natural y constituyen indicadores de los cambios ambientales. Aunque su desaparición no es inevitable en todos los casos, la continuidad de las actuales condiciones climáticas podría transformar profundamente las montañas fueguinas durante este siglo.