El Municipio de Río Grande difundió una serie de medidas destinadas a reducir el riesgo de propagación del moquillo canino, una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a cachorros, animales jóvenes y perros que no poseen un esquema de vacunación completo.
Desde la Dirección de Servicios Veterinarios remarcaron que la inmunización constituye la herramienta preventiva más efectiva. Por este motivo, aconsejaron respetar el calendario indicado por los profesionales y realizar controles periódicos para evaluar el estado general de las mascotas.
El virus se transmite mediante las secreciones respiratorias expulsadas al estornudar o ladrar, aunque también puede propagarse por el contacto con orina, materia fecal o vómito de un animal infectado. Su capacidad de contagio es elevada y un perro puede transmitir la enfermedad incluso antes de mostrar síntomas visibles.
Entre las manifestaciones más habituales aparecen fiebre, tos, decaimiento, falta de apetito, secreciones nasales u oculares, vómitos y diarrea. Cuando el cuadro alcanza el sistema nervioso, también pueden registrarse tropiezos, movimientos descoordinados, tics musculares, convulsiones o parálisis.
Ante cualquiera de estas señales, se recomienda aislar preventivamente al animal para evitar el contacto con otros perros y acudir cuanto antes a una consulta veterinaria. El tratamiento suele estar orientado a aliviar los síntomas y controlar posibles infecciones secundarias, por lo que la detección temprana resulta fundamental.
Las autoridades municipales recordaron que la tenencia responsable implica mantener las vacunas al día, garantizar controles profesionales y evitar la exposición de otros animales cuando existe una sospecha de enfermedad. Estas acciones permiten proteger a las mascotas y contribuir al bienestar sanitario de toda la comunidad.

