A ocho años del adiós al local que marcó una época en Río Grande
El 30 de mayo de 2017, Río Grande perdió uno de sus rincones más queridos. Ese día, el Multirubro Don Pepe bajó sus persianas definitivamente, cerrando un capítulo muy especial en la vida cotidiana de la ciudad.
Ubicado en la clásica esquina de 9 de Julio y Rosales, Don Pepe no era simplemente un comercio: era un punto de encuentro constante, abierto las 24 horas, que ofrecía desde productos básicos hasta servicios inesperados. Allí se podía resolver una urgencia con una fotocopia, comprar un snack nocturno o simplemente cruzarse con algún conocido y ponerse al día.
Durante casi 20 años, este espacio fue testigo silencioso de innumerables anécdotas, desde charlas improvisadas hasta compras de último momento. En sus estantes convivían desde artesanías regionales hasta películas en alquiler, una mezcla de lo útil y lo entrañable.
Más allá de lo que ofrecía, lo que realmente distinguía a Don Pepe era la atención: trabajadores que se esmeraban en brindar un trato cálido, cercano y siempre dispuesto. Esa conexión hizo que el comercio se convirtiera en parte del tejido social de Río Grande.
Aunque logró resistir en tiempos difíciles para el comercio local, finalmente no pudo eludir el destino que afectó a muchos otros negocios. El cierre dejó una huella y una nostalgia que, a ocho años de distancia, sigue viva en quienes fueron sus clientes frecuentes.
Hoy, Don Pepe no existe físicamente, pero sigue presente en las historias de una ciudad que aún lo recuerda como “el lugar que nunca dormía”.
