A diez años del femicidio de Nilda Núñez, el primer caso condenado como femicidio en Tierra del Fuego
Se cumplen diez años de uno de los crímenes que más conmocionó a Tierra del Fuego y que marcó un antes y un después en la historia judicial de la provincia. El femicidio de Nilda Núñez se convirtió en el primer caso condenado bajo la figura de femicidio, incorporada al Código Penal argentino.

La desaparición de Nilda comenzó a investigarse el 24 de junio de 2016, cuando amigas de la mujer denunciaron que habían perdido contacto con ella. En un primer momento, su pareja, Aldo Javier Núñez, aseguró a la Policía que había viajado a Río Grande, aunque esa versión comenzó a desmoronarse a medida que avanzaba la investigación.
Las contradicciones del hombre motivaron un allanamiento en la vivienda familiar. Durante el procedimiento, realizado entre la noche del 1 y la madrugada del 2 de julio, los investigadores encontraron una de las piernas de la víctima oculta debajo de la cama donde dormían sus hijos, un hallazgo que confirmó la brutalidad del crimen y conmocionó a toda la provincia.
La investigación permitió establecer que el resto del cuerpo había sido ocultado en una turbera cercana al domicilio, luego de que el agresor intentara deshacerse de los restos para encubrir el asesinato.
Durante el juicio quedó acreditado que Nilda fue asesinada dentro de la vivienda que compartía con Núñez y sus dos hijos pequeños. Las pericias determinaron que murió como consecuencia de una violenta agresión y que posteriormente su cuerpo fue desmembrado para ocultar el crimen.
El debate oral comenzó el 29 de mayo de 2017. Aldo Javier Núñez fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, convirtiéndose en el primer condenado por femicidio en la historia de Tierra del Fuego.
Uno de los momentos más impactantes del juicio fue el testimonio de la abuela materna de los niños, quien relató que el hijo mayor, con el paso del tiempo, comenzó a describir escenas compatibles con haber presenciado el asesinato de su madre cuando tenía apenas cinco años.
Diez años después, Núñez continúa cumpliendo su condena en la Unidad de Detención Provincial. Sin embargo, uno de los interrogantes de la causa nunca pudo ser esclarecido: cómo fueron trasladados los restos hasta la turbera, ya que el condenado no tenía vehículo y nunca se comprobó la participación de otra persona.
El femicidio de Nilda Núñez dejó una profunda marca en la sociedad fueguina y abrió un debate sobre la violencia de género, la protección de las víctimas y el rol de las instituciones frente a este tipo de delitos. Su caso continúa siendo un símbolo de la lucha contra la violencia machista y un recordatorio de la importancia de fortalecer las políticas de prevención y asistencia.
