A 50 años del golpe, recuerdan a víctimas fueguinas del terrorismo de Estado
Al cumplirse medio siglo del Golpe de Estado de 1976, la memoria colectiva vuelve a poner el foco en las víctimas del terrorismo de Estado en todo el país. En Tierra del Fuego, cinco nombres sintetizan el impacto de la dictadura en el extremo sur: Guillermo Barrientos Vargas, Juan Carlos Mora, Silvia González, Florencia Rojas y Marcela Andrade.

Sus historias, atravesadas por la desaparición, la violencia y la impunidad, siguen presentes como parte del reclamo sostenido de memoria, verdad y justicia.
Guillermo Carlos Barrientos Vargas, oriundo de Río Grande, tenía 24 años y estudiaba ingeniería en Córdoba cuando fue secuestrado el 7 de noviembre de 1977 por un grupo armado que se identificó como fuerza de seguridad. Desde entonces permanece desaparecido.
Juan Carlos Mora y Silvia Amanda González, una joven pareja militante, fueron secuestrados el 1 de diciembre de 1976 en La Plata. Silvia cursaba un embarazo al momento de su captura. Ambos fueron vistos en centros clandestinos de detención y, años más tarde, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense permitió identificar sus restos. El niño o niña que debió nacer en cautiverio continúa desaparecido.
El listado incluye también a Florencia Angélica Rojas, docente de Río Grande, asesinada el 13 de diciembre de 1982 tras recibir un disparo desde el casino de oficiales del BIM 5. El hecho nunca fue investigado ni juzgado, y quedó envuelto en versiones oficiales que lo atribuyeron a un “exceso”.
Otra de las víctimas fue Marcela Beatriz Andrade, una niña de 9 años, asesinada el 13 de junio de 1982 en un retén militar mientras viajaba con su familia. El caso no fue esclarecido y permanece impune.
A 50 años del inicio de la dictadura, estos nombres reafirman la necesidad de sostener la memoria colectiva. En cada historia persiste el reclamo de justicia y el compromiso de que hechos como estos no vuelvan a repetirse.
