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A 22 años de su partida, Río Grande recuerda el legado del padre José Zink

Este 3 de julio se cumplen 22 años del fallecimiento del reverendo padre José Zink, una de las figuras más queridas e influyentes de la historia de Río Grande. Su muerte, ocurrida en un accidente de tránsito en 2004 mientras se dirigía a asistir a un vecino, dejó una profunda huella en la comunidad fueguina, que aún hoy mantiene vivo su recuerdo.

Conocido por todos como el «Cura Gaucho», Zink trascendió su labor religiosa para convertirse en un referente social y humano. Cercano, sencillo y siempre dispuesto a ayudar, era un habitué de cada actividad comunitaria. Fanático de River Plate, amante del mate y de la vida de campo, recorrió durante décadas la provincia para acompañar a las familias, primero a caballo y luego en su emblemático Land Rover, vehículo en el que encontró la muerte a los 82 años.

Una vida dedicada al servicio

José Zink nació el 1 de marzo de 1923 en Alpachiri, provincia de La Pampa, en el seno de una familia de inmigrantes alemanes del Volga. Ingresó a la congregación salesiana siendo joven y, tras completar su formación religiosa, llegó en 1956 a la Misión Salesiana de Río Grande para reemplazar temporalmente a un sacerdote. Aquella estadía de apenas dos meses terminó convirtiéndose en una misión de toda una vida.

Desde entonces desarrolló una intensa tarea pastoral y educativa en Tierra del Fuego. Fue párroco rural de la Misión Salesiana y dedicó gran parte de su tiempo a recorrer estancias y puestos alejados para acercar la palabra de Dios a quienes vivían aislados. Entre 1979 y 1984 también prestó servicios en el Colegio Don Bosco de Ushuaia.

Su oficina en la Misión Salesiana se transformó en un lugar de encuentro para generaciones de riograndenses. Decorada con mates, recuerdos y objetos vinculados a su pasión por el fútbol, reflejaba la personalidad de un sacerdote que siempre priorizó el contacto directo con la comunidad.

Reconocimientos y legado

En 1992 fue declarado Ciudadano Ilustre de Río Grande, una de las primeras distinciones otorgadas por el Municipio a vecinos destacados. Años más tarde recibió el Premio Fe, entregado por la Fundación Estirpe, en reconocimiento a su labor social y cultural en la Patagonia.

Durante la Guerra de Malvinas también tuvo un rol destacado al asistir espiritualmente a los soldados heridos que arribaron a Ushuaia tras el hundimiento del crucero General Belgrano.

Su legado permanece presente en distintos espacios de la provincia. Plazas, calles, edificios públicos y el tramo fueguino de la Ruta Nacional N.º 3 llevan su nombre como homenaje a quien dedicó casi cinco décadas a acompañar, educar y servir a la comunidad fueguina.

A más de dos décadas de su partida, la figura del padre José Zink continúa siendo sinónimo de compromiso, solidaridad y cercanía, valores que marcaron su vida y que aún perduran en la memoria colectiva de Río Grande y de toda Tierra del Fuego.

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