¿Qué se celebra el Día de Reyes y por qué mantiene viva la ilusión generación tras generación?
Cada 6 de enero, millones de familias en distintos puntos del mundo celebran el Día de Reyes, una fecha profundamente ligada a la tradición cristiana y, al mismo tiempo, cargada de símbolos culturales que atraviesan la infancia y la memoria colectiva. Lejos de perder vigencia, esta celebración continúa renovándose y despertando la misma ilusión que hace siglos.

El origen del Día de Reyes se remonta al relato bíblico de la Epifanía, que recuerda la visita de los Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar— al niño Jesús. Guiados por una estrella, los sabios de Oriente llevaron regalos con un fuerte significado simbólico: oro, como reconocimiento de su realeza; incienso, como signo de divinidad; y mirra, que anticipaba su condición humana y su destino.
Con el paso del tiempo, esta historia trascendió el ámbito religioso para convertirse en una tradición familiar profundamente arraigada. En muchos países de América Latina y Europa, la noche del 5 de enero es un momento mágico para los más pequeños: se dejan los zapatos, se preparan cartas y se espera, con ansiedad y esperanza, la llegada de los Reyes con regalos. Es un ritual que invita a soñar, a creer y a compartir.
En la Argentina, el Día de Reyes se vive con especial calidez. Las familias suelen reunirse para compartir la tradicional rosca de Reyes, un pan dulce circular que simboliza la unión y la eternidad. En su interior, una pequeña sorpresa —generalmente una figurita— suma un componente lúdico que refuerza la idea de juego, encuentro y celebración.
Más allá de los regalos sorpresas , el verdadero valor del Día de Reyes reside en su capacidad de conectar generaciones. Abuelos, padres e hijos comparten recuerdos, repiten gestos heredados y transmiten valores como la solidaridad, la generosidad y la esperanza. En tiempos de cambios acelerados, esta celebración se mantiene viva porque ofrece algo esencial: la posibilidad de detenerse, reunirse y volver a creer en la magia de los pequeños grandes rituales.
Así, año tras año, el Día de Reyes sigue siendo mucho más que una fecha en el calendario: es una tradición que, entre historias, símbolos y emociones, continúa alimentando la ilusión colectiva y fortaleciendo los lazos familiares.
