Preocupa el impacto económico en Río Grande por la caída del empleo industrial y el consumo
La combinación de incertidumbre productiva, fragilidad laboral e impacto en sectores fabriles tiene un efecto dominó que ya golpea al comercio local y al empleo registrado en la ciudad.

Río Grande atraviesa un momento delicado en su estructura económica, marcado por señales preocupantes en el sector industrial que comienzan a traducirse en una caída del consumo y en un clima de incertidumbre para familias, comercios y trabajadores de la ciudad.
Durante los últimos seis meses, la industria electrónica, principal motor del empleo privado local, logró sostener actividad, aunque sin expansión y con renovaciones laborales atadas a acuerdos de corto plazo, lo que mantiene a centenares de trabajadores en un estado de fragilidad laboral sin perspectivas claras de estabilidad productiva.
El sector textil, por su parte, presenta un panorama más crítico, con pérdida de empleo, reducciones de personal y plantas operando apenas a una fracción de su capacidad productiva, lo que golpea directamente a las familias vinculadas a esta actividad.

Estos fenómenos productivos se combinan con una caída del consumo interno, un indicador clave para la economía local. Comerciantes de la ciudad ya reportan una reducción en las ventas, con clientes que priorizan productos esenciales y restringen gastos, lo que profundiza la merma en la actividad económica cotidiana.
La situación económica general se ve agravada en el contexto de la región patagónica, donde informes recientes señalan que la inflación supera el promedio nacional y presiona aún más sobre el poder de compra de los consumidores, contribuyendo a la retracción del consumo en supermercados y otros rubros.
En relación con el empleo, datos oficiales muestran que la tasa de desocupación en el aglomerado Ushuaia-Río Grande se ha incrementado y lidera los indicadores en la Patagonia, con un crecimiento sostenido de la desocupación en los últimos trimestres, lo que refleja una presión laboral significativa.
Analistas, cámaras empresariales y actores sociales coinciden en que, sin políticas que otorguen previsibilidad productiva, incentivos claros y protección del empleo, la ciudad podría quedar expuesta a un círculo descendente donde menos industria implica menos trabajo y, en consecuencia, menos consumo.
En este contexto, sectores como comercio y producción piden atención y medidas que ayuden a sostener la actividad económica antes de que los efectos se profundicen, advirtiendo que la situación ya no es únicamente industrial sino social.
