Mover el cuerpo ayuda a mejorar el ánimo: el ejercicio como herramienta frente a la depresión
Una revisión internacional de estudios científicos concluye que la actividad física puede disminuir los síntomas de la depresión con efectos similares a la terapia psicológica y, en algunos casos, a los medicamentos, aunque se necesitan más investigaciones para precisar recomendaciones específicas.

La actividad física no solo beneficia la salud del cuerpo sino también la mente, y cada vez hay más evidencia científica que respalda su utilidad en el tratamiento de la depresión en adultos. Una revisión internacional de 73 ensayos clínicos controlados, que evaluó casi 5.000 personas, encontró que el ejercicio físico puede reducir los síntomas depresivos de manera comparable a la psicoterapia y, en algunos análisis, a los antidepresivos.
El análisis comparó diferentes abordajes: personas que realizaban ejercicio, quienes recibían terapia psicológica, quienes tomaban medicamentos o quienes no seguían tratamiento específico. Los resultados mostraron que la actividad física produce beneficios moderados en el estado de ánimo, con una certeza científica considerada aceptable.
Entre los principales hallazgos, los investigadores observaron que el ejercicio de intensidad ligera a moderada tendió a mostrar mejores resultados que entrenamientos de alta intensidad, y que quienes realizaron entre 13 y 36 sesiones experimentaron mejoras más notables en su bienestar emocional. No se detectó una modalidad de ejercicio claramente superior, aunque combinaciones de rutinas y entrenamiento de fuerza mostraron algunas ventajas.
Los expertos destacan además que los efectos secundarios del ejercicio son poco frecuentes y, cuando ocurren, suelen limitarse a molestias musculares leves, mientras que algunos tratamientos farmacológicos pueden generar efectos adversos más marcados.
A pesar de estos resultados alentadores, la mayoría de los estudios revisados tiene limitaciones, como el seguimiento a corto plazo y el tamaño reducido de las muestras, lo que dificulta establecer con precisión cuánto duran los beneficios en el tiempo y cuáles son las mejores prácticas para cada caso individual.
Los investigadores concluyen que, aunque el ejercicio no reemplaza por completo otras terapias en todos los casos, puede ser una alternativa accesible y de bajo costo para integrar en el abordaje integral de la depresión, junto con psicoterapia y medicación cuando corresponda.
